España termina su segunda ola de calor del verano, pero las temperaturas seguirán siendo elevadas y Europa suma miles de muertes asociadas al calor extremo.
España y buena parte de Europa continúan bajo los efectos de un verano marcado por temperaturas extremas, miles de muertes asociadas al calor y la amenaza de nuevos episodios en los próximos días.
La segunda ola de calor del verano en España, iniciada el domingo 5 de julio, afronta este jueves su última jornada. Sin embargo, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) advierte de que el descenso será limitado y que seguirán registrándose valores muy elevados en buena parte del país.
Según Rubén del Campo, portavoz de la AEMET, a partir de este viernes comenzará a notarse una bajada de las temperaturas, aunque todavía se superarán los 35 grados en amplias zonas del centro, el este peninsular y Baleares.
La diferencia principal será que España dejará atrás las máximas de 40 grados generalizadas que marcaron los días más duros de esta segunda ola de calor.
España mira ya a otro episodio de calor
La tregua, no obstante, podría durar muy poco. La AEMET prevé que a comienzos de la próxima semana pueda llegar un nuevo episodio de altas temperaturas. Por ahora, no está claro si cumplirá las condiciones necesarias para ser declarado oficialmente como una tercera ola de calor.
Para que la AEMET declare una ola de calor, el episodio debe durar al menos tres días consecutivos. Además, durante todas esas jornadas, como mínimo el 10 % de las estaciones meteorológicas de referencia deben registrar máximas por encima del percentil 95 de su serie histórica de julio y agosto.
La primera ola de calor de este verano comenzó el 21 de junio y duró cuatro días. La segunda arrancó el 5 de julio y se ha prolongado durante cinco jornadas.
Durante el pico de este último episodio, se llegaron a superar los 40 grados en unas 150 estaciones de la red principal de la AEMET, aproximadamente una de cada seis estaciones del organismo.
Miles de muertes asociadas al calor en Europa
El impacto sanitario del calor extremo ya se refleja en las cifras. En España, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, estima cientos de muertes atribuibles a las altas temperaturas en los primeros días de julio y más de un millar desde el inicio de la vigilancia estacional. Estos datos son provisionales y se actualizan diariamente.
Pero el fenómeno no se limita a España.
El Servicio de Cambio Climático de Copernicus confirmó que junio de 2026 fue el junio más caluroso jamás registrado en Europa Occidental. Según Reuters, el calor extremo dejó más de 4.700 muertes en exceso en Francia, Bélgica, España y Países Bajos durante la ola de calor de junio.
Alemania también ha elevado la alarma sanitaria. El Instituto Robert Koch estimó en alrededor de 5.100 las muertes vinculadas a la ola de calor de junio, con especial incidencia entre las personas mayores.
En Francia se notificaron más de 2.000 muertes adicionales durante la semana más intensa del episodio, mientras que Bélgica registró un aumento de la mortalidad del 39 % entre el 18 y el 29 de junio. En Países Bajos, las autoridades contabilizaron unas 480 muertes adicionales, especialmente entre personas de 80 años o más.
El peligro aumenta durante la noche
Los expertos insisten en que el calor nocturno agrava el riesgo para la salud. Cuando las temperaturas no bajan después del atardecer, el cuerpo tiene menos tiempo para recuperarse del estrés térmico acumulado durante el día.
Esto afecta especialmente a personas mayores, enfermos crónicos, niños pequeños, trabajadores expuestos al sol y familias que viven en viviendas sin aire acondicionado o con mala ventilación.
También preocupa el impacto en residencias de ancianos, hospitales, barrios urbanos con escasa sombra y zonas donde el calor se combina con contaminación o falta de recursos para refrigeración.













