Dos madres en La Habana reciben viviendas tras más de una década en albergues. El déficit habitacional en Cuba supera las 800 mil casas.
Dos madres solteras que pasaron más de una década viviendo en albergues recibieron este sábado las llaves de sus nuevas viviendas en La Habana, como parte de un programa estatal que busca aliviar el grave déficit habitacional en Cuba.
Según reportó Radio Rebelde, Alina Hinojosa Cardona vivió más de diez años albergada junto a sus dos hijos pequeños en condiciones de hacinamiento. Su vecina, Nerelys Madan Catalá, pasó 13 años en un albergue con varios familiares, un hijo y su madre anciana.
Ambas forman parte de las primeras beneficiarias de un programa que convierte contenedores marítimos en viviendas. Las casas fueron entregadas en el Consejo Popular Colón, en Plaza de la Revolución, donde se concluyeron las dos primeras unidades de este tipo.
“Nosotros vivíamos en condiciones difíciles… el beneficio es total”, dijo Alina, citada por el medio estatal. Nerelys, visiblemente emocionada, aseguró que deja atrás una etapa marcada por la precariedad: “Estoy muy contenta”.
Una solución puntual frente a un problema estructural
El programa de viviendas modulares forma parte de una estrategia impulsada por el Estado, el Ministerio de la Construcción y la Dirección General de la Vivienda. Busca dar respuesta a un déficit habitacional que, según cifras oficiales, supera las 800 mil viviendas en todo el país.
De acuerdo con lo publicado por Radio Rebelde, en La Habana se trabaja actualmente en la transformación de unos 200 contenedores, mientras que a nivel nacional ya han sido liberados más de 2000 para este fin, con unos 700 en proceso.
Autoridades como el primer ministro Manuel Marrero Cruz reconocieron que el programa “no marcha con la celeridad que se necesita”, aunque lo califican como una prioridad. También señalan que podría beneficiar a sectores vulnerables: familias numerosas, madres con varios hijos, personas afectadas por desastres naturales o jóvenes sin amparo familiar.
Entre la urgencia y la escala real del problema
Aunque las historias de Alina y Nerelys muestran un alivio concreto, también evidencian la magnitud del problema. Pasar más de diez años en un albergue no es un caso aislado en Cuba, donde miles de familias esperan soluciones habitacionales que muchas veces se dilatan por años.
El uso de contenedores como vivienda no es nuevo a nivel internacional, pero en el contexto cubano aparece como una alternativa ante la falta de recursos, el deterioro del fondo habitacional y la baja capacidad constructiva.
La pregunta que queda abierta es si estas iniciativas podrán escalar lo suficiente para impactar una crisis estructural que sigue marcando la vida de muchas familias en el país.













