Políticas de Trump podrían sacar a casi 300 mil solicitantes de sus trabajos en Miami

Políticas de Trump podrían sacar a casi 300 mil solicitantes de sus trabajos en Miami

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Casi 300 mil solicitantes de asilo que viven en el área metropolitana de Miami podrían quedar bajo fuerte presión laboral por los cambios migratorios impulsados por la administración de Donald Trump.

Un nuevo estudio advierte que las restricciones a los permisos de trabajo afectarían a sectores clave del sur de Florida.

El impacto no sería solo migratorio. También golpearía a hospitales, hogares de ancianos, construcción, transporte, almacenes, hoteles y restaurantes, donde miles de inmigrantes con casos de asilo pendientes ocupan puestos esenciales para el funcionamiento diario de la región.

Un golpe directo a la fuerza laboral del sur de Florida

El estudio fue publicado por WorkPermits.US, una organización con sede en Washington que defiende la estabilidad laboral de inmigrantes autorizados a trabajar. Según sus datos, Florida concentra la mayor población de trabajadores solicitantes de asilo en Estados Unidos.

La organización estima que 541 mil trabajadores en Florida tienen solicitudes de asilo pendientes y aportan unos 22 mil millones de dólares al año a la economía estatal. En el área metropolitana de Miami viven cerca de 298 mil solicitantes de asilo dentro de la fuerza laboral.

Esa cifra representa el 8,4 por ciento de los trabajadores locales. El dato muestra hasta qué punto la economía del sur de Florida depende de personas que aún esperan una decisión definitiva en sus casos migratorios.

Cubanos, haitianos y venezolanos entre los más afectados

Muchos de estos trabajadores provienen de Cuba, Haití y Venezuela, tres comunidades con fuerte presencia en el sur de Florida. Para miles de ellos, el permiso de trabajo asociado a una solicitud de asilo es la vía que les permite sostener a sus familias y aportar legalmente a la economía.

La preocupación aumenta porque varias medidas federales buscan endurecer el acceso o la renovación de esas autorizaciones laborales. Si esas reglas avanzan, muchos inmigrantes podrían quedar fuera del mercado formal aunque ya tengan empleo y años de residencia en Estados Unidos.

El efecto puede sentirse con especial fuerza en Miami-Dade, Broward y Palm Beach. En esas zonas, los solicitantes de asilo ocupan puestos en actividades donde ya existen dificultades para contratar personal suficiente.

Sectores que dependen de estos trabajadores

El informe señala que los solicitantes de asilo trabajan en varias industrias fundamentales para la economía local. La construcción concentra el 16,1 por ciento de estos trabajadores, mientras transporte, almacenes y servicios públicos reúnen el 13,8 por ciento.

También tienen una presencia importante en ocio y hospitalidad, con el 11,6 por ciento. Esto incluye restaurantes, hoteles y otros servicios que dependen de mano de obra constante, especialmente en una región altamente turística.

La salud y el cuidado de adultos mayores aparecen entre los sectores más sensibles. En el sur de Florida, muchos auxiliares de salud en el hogar y trabajadores de centros geriátricos son haitianos, algunos con asilo pendiente o con Estatus de Protección Temporal.

Centros de cuidado ya reportan problemas

Durante la presentación del informe, líderes de la industria sanitaria describieron dificultades concretas. Miami Jewish Health, que opera el mayor centro de cuidado geriátrico del sureste de Estados Unidos y el hogar de ancianos más grande de Florida, ha reducido su capacidad en 120 camas.

Jason Pincus, vicepresidente y administrador del hogar de ancianos, dijo que la organización ha tenido serios problemas de personal. Explicó que varios empleados dejaron el país por miedo a la incertidumbre migratoria, en su mayoría trabajadores haitianos.

John Knox Village, una comunidad de retiro en Pompano Beach que atiende a más de 800 adultos mayores, también reportó afectaciones. Su vicepresidenta de atención médica, Jennifer Stevens, señaló que perder incluso a un trabajador puede impactar la atención diaria de los residentes.

¿Qué cambios impulsa la administración Trump?

La ley estadounidense permite, por regla general, que inmigrantes con solicitudes de asilo pendientes vivan y trabajen en el país mientras se resuelven sus casos. Sin embargo, la administración Trump ha tomado medidas para limitar ese acceso.

Una propuesta federal de febrero pausaría las solicitudes de permisos de trabajo cuando los casos de asilo acumulen retrasos de más de seis meses. En la práctica, muchos solicitantes tendrían que esperar un año para pedir autorización laboral inicial, además de cumplir nuevos requisitos de elegibilidad.

El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que la medida busca reducir solicitudes de asilo frívolas, fraudulentas o sin mérito. Sin embargo, defensores de inmigrantes advierten que el cambio dejaría a trabajadores ya integrados sin posibilidad de sostener legalmente sus empleos.

Permisos más cortos y renovaciones más difíciles

Otra medida aplicada en diciembre redujo a 18 meses los permisos de trabajo para solicitantes de asilo, refugiados y personas que solicitan la green card desde dentro de Estados Unidos. Bajo la administración anterior, algunas autorizaciones habían sido ampliadas hasta cinco años.

Ese cambio agrava el problema de las renovaciones. Muchos inmigrantes ya enfrentaban meses de espera para recibir un permiso nuevo o renovado, y ahora el margen de tiempo es más estrecho.

Cristina Moreno, asesora legal de WorkPermits.US, advirtió que los cambios propuestos harían casi imposible obtener una autorización laboral inicial en muchos casos. También señaló que quienes no logren renovar a tiempo podrían ser expulsados de sus empleos, aunque sigan teniendo un proceso de asilo pendiente.

El efecto combinado con el fin del TPS

La situación se complica aún más por los intentos de terminar protecciones migratorias temporales, como el TPS. Cientos de miles de venezolanos han perdido o podrían perder esa protección, y muchos dependen ahora de sus solicitudes de asilo para mantener permisos de trabajo.

Esto significa que las restricciones no actúan de manera aislada. El efecto acumulado puede empujar a miles de personas fuera del mercado laboral formal, incluso cuando las empresas necesitan trabajadores.

Para Florida, el riesgo económico es considerable. Menos trabajadores autorizados pueden traducirse en más vacantes, menos servicios, más presión sobre empresas y mayor dificultad para atender a poblaciones vulnerables.

Un impacto nacional

El estudio calcula que en Estados Unidos hay 2,3 millones de trabajadores solicitantes de asilo. En conjunto, pagan 33 mil millones de dólares en impuestos y aportan 108 mil millones de dólares a la economía nacional cada año.

Después de Florida, los estados con mayor población laboral solicitante de asilo son Texas, con 296 mil trabajadores, y California, con 237 mil. Orlando también aparece como una zona importante dentro de Florida, con alrededor de 111 mil solicitantes de asilo en su fuerza laboral.

El autor del informe, Phillip Connor, explicó que el análisis utilizó datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos y métodos técnicos usados por instituciones como Pew Research Center y Migration Policy Institute.

Miami ante una decisión clave

El estudio deja una advertencia clara para el sur de Florida. Si las restricciones avanzan, Miami podría perder una parte significativa de su fuerza laboral en sectores donde los inmigrantes sostienen operaciones diarias.

La discusión no se limita a permisos de trabajo o trámites migratorios. También toca la vida de ancianos que necesitan cuidado, familias que dependen de empleos estables, restaurantes que buscan personal y empresas que ya enfrentan falta de trabajadores.

Para WorkPermits.US, los solicitantes de asilo son una fuerza económica esencial en Florida. Sus datos apuntan a una realidad difícil de ignorar: sin ellos, muchas industrias del sur del estado podrían enfrentar un golpe inmediato.


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