La política de deportación migratoria entre Cuba y Estados Unidos continúa marcando la agenda bilateral en materia migratoria durante 2026.
Este jueves 19 de febrero se realizó un nuevo vuelo de repatriación con 116 migrantes irregulares cubanos, integrado por 88 hombres y 28 mujeres, quienes arribaron al Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, como parte de los acuerdos migratorios vigentes entre ambos países.
Según informaron las autoridades, con esta operación asciende a 302 el total de ciudadanos devueltos a la isla en los primeros meses del año, reflejando un incremento sostenido de las acciones de control migratorio en la región. Estos vuelos forman parte de los mecanismos establecidos para desalentar las salidas ilegales y promover una migración regular, segura y ordenada.
El proceso ocurre en un contexto marcado por el aumento del flujo migratorio cubano hacia territorio estadounidense en los últimos años, impulsado por factores económicos, sociales y familiares.
Crece la presión migratoria: nuevo grupo de cubanos retorna desde EE.UU.
Las autoridades cubanas reiteraron que las rutas irregulares representan riesgos significativos para la vida de quienes intentan emigrar, especialmente mediante travesías marítimas o redes de tráfico de personas.
Un elemento que ha llamado la atención en recientes operaciones de deportación es la presencia de migrantes con antecedentes penales.
En un vuelo anterior, realizado el 9 de febrero, al menos seis ciudadanos cubanos con historial delictivo en Estados Unidos formaron parte de un grupo de 170 personas repatriadas, según datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
Especialistas consideran que este hecho marca un cambio en la dinámica histórica de cooperación migratoria, debido a que durante décadas el gobierno cubano evitó recibir deportados con condenas por delitos graves. Este nuevo escenario podría indicar una mayor coordinación operativa entre ambas naciones en materia de control migratorio.
El tema migratorio sigue siendo uno de los puntos más sensibles en la relación bilateral. Mientras continúan los vuelos de devolución, analistas prevén que las cifras podrían mantenerse elevadas si persisten las condiciones que impulsan la emigración irregular desde Cuba hacia Estados Unidos.
