El gobierno cubano anunció que permitirá a los emigrados abrir cuentas bancarias en divisas dentro de la isla. La medida busca atraer capital desde el exterior en medio de una crisis económica prolongada.
Aunque el anuncio abre nuevas posibilidades, también genera dudas sobre la seguridad del dinero y las condiciones reales para operar.
Apertura a la diáspora en medio de la crisis
La medida fue presentada por el viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva Fraga, durante el programa Mesa Redonda.
Según explicó, los cubanos residentes en el exterior podrán abrir cuentas en divisas en bancos nacionales. Estas cuentas servirán para gestionar inversiones, negocios privados y otras actividades económicas.
El objetivo oficial es facilitar la entrada de capital desde la diáspora y ampliar su participación en la economía del país.
Más opciones para invertir… sobre el papel
El anuncio no llega solo. Forma parte de un paquete más amplio que incluye permitir a emigrados participar como socios o propietarios de negocios privados.
También se contempla su integración en proyectos productivos y alianzas con entidades estatales o privadas.
Las autoridades defienden que estas decisiones ayudarán a dinamizar la economía y diversificar las fuentes de financiamiento.
Persisten dudas sobre el sistema bancario
El contexto actual pesa más que la medida. Cuba arrastra problemas de liquidez, escasez de efectivo y restricciones para retirar dinero.
En los últimos años, muchos ciudadanos han tenido dificultades para acceder a sus propios fondos, tanto en moneda nacional como en divisas.
Esto ha generado una fuerte desconfianza en el sistema bancario, que ahora podría trasladarse también a los emigrados.
¿Se reducen los riesgos para los emigrados?
Abrir cuentas en divisas no elimina los riesgos existentes. El acceso al dinero, las limitaciones operativas y la falta de liquidez siguen siendo factores clave.
Aunque la medida facilita el envío de capital, no garantiza que los fondos puedan moverse con libertad o retirarse sin obstáculos.
Para algunos analistas, esta apertura responde a la necesidad urgente de captar divisas frescas más que a una reforma estructural del sistema financiero.
Una oportunidad con condiciones
La posibilidad de operar desde el exterior puede resultar atractiva para quienes buscan invertir o mantener vínculos económicos con Cuba.
Sin embargo, la falta de garantías claras mantiene la cautela entre potenciales inversores.
El impacto real dependerá de cómo se implementen estas cuentas y de si el sistema bancario logra recuperar la confianza perdida.













