Las recientes informaciones sobre un posible cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba han provocado una respuesta directa desde la Casa Blanca. La subsecretaria de prensa, Anna Kelly, cuestionó la veracidad de esos reportes y criticó el uso de fuentes anónimas.
La polémica surge tras la publicación de un artículo que apunta a un escenario de mayor confrontación, incluso con opciones militares sobre la mesa.
Respuesta desde Washington
Anna Kelly reaccionó en la red social X ante lo que considera versiones infundadas. Según afirmó, algunos medios están difundiendo información sin base sólida.
“Muchos periodistas y medios de comunicación están siendo engañados por ‘fuentes’ anónimas que pretenden saber qué van a hacer el presidente Trump y el secretario Rubio en Cuba”, escribió.
En otro mensaje fue más tajante: “Aviso: estos periodistas (y sus ‘fuentes’) no tienen ni idea de lo que están hablando”.
Sus declaraciones acompañaban un enlace a un reportaje reciente que ha generado inquietud sobre la posibilidad de una escalada.
So many reporters and outlets are getting played by anonymous “sources” pretending to know what President Trump and Secretary Rubio are going to do in Cuba.
Spoiler alert: these reporters (and “sources”) have no idea what they’re talking about. https://t.co/2QApDeJu3F
— Anna Kelly (@AnnaKelly47) March 23, 2026
Un reportaje que alimenta la tensión
El texto publicado el domingo sostiene que un cambio hacia una acción militar podría producirse en cualquier momento. También señala que la decisión dependería directamente del presidente.
Según ese contenido, la estrategia no estaría centrada únicamente en un cambio político en la isla, sino también en intereses económicos.
Además, cita a un funcionario que asegura que “el cambio de régimen está listo a la espera de la señal del presidente”.
Escenario de creciente presión
Las relaciones entre ambos países atraviesan un momento delicado. La situación se tensó tras la captura de Nicolás Maduro en enero, un hecho que ha influido en el discurso político en Washington.
Desde entonces, han aumentado las informaciones basadas en fuentes no identificadas que apuntan a posibles acciones contra Cuba.
El propio presidente ha realizado declaraciones recientes que han elevado la preocupación. En una de ellas afirmó que sería un “honor tomar” el país.
La postura de Cuba ante una posible amenaza
Desde La Habana, las autoridades mantienen cautela, aunque reconocen que siguen de cerca el contexto.
El viceministro de Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, explicó que el país está preparado, aunque no considera probable un conflicto inmediato.
“Nuestro país siempre ha estado dispuesto a movilizarse como nación en su conjunto ante una agresión militar. La verdad es que siempre lo vemos como algo muy lejano. No creemos que sea probable, pero seríamos ingenuos si no nos preparáramos”.
En paralelo, insistió en la disposición al diálogo. “Tenemos la necesidad y el derecho de protegernos, pero estamos dispuestos a sentarnos a dialogar”.
También remarcó la voluntad de mantener relaciones respetuosas y abiertas a acuerdos económicos.
Un contexto interno cada vez más complejo
Mientras crecen las tensiones externas, la situación dentro de Cuba se ha deteriorado. El impacto del bloqueo petrolero ha agravado los apagones y ha afectado sectores clave.
Servicios como hospitales, transporte y producción industrial enfrentan fuertes limitaciones. Este escenario añade presión a cualquier posible escalada política.
En medio de este panorama, las declaraciones cruzadas y las filtraciones continúan marcando el pulso entre ambos países.








