El precio del combustible en Miami Beach acaba de marcar un hito que preocupa a conductores y expertos.
Por primera vez en el sur de Florida, la gasolina supera la barrera de los 5 dólares por galón.
Detrás del aumento hay una causa internacional que ya impacta directamente en la vida diaria de miles de personas.
Un precio histórico en el sur de Florida
Una estación de servicio en Miami Beach fijó el precio de la gasolina regular en 5.39 dólares por galón. Es la cifra más alta registrada en la zona hasta ahora.
El incremento no ha sido aislado. En solo una semana, el promedio en Miami subió 23 centavos, según datos del mercado energético.
A nivel estatal, el promedio en Florida alcanzó los 4.198 dólares por galón. Mientras, el promedio nacional llegó a 4.104 dólares, el nivel más alto desde agosto de 2022.
Hace apenas tres meses, en enero de 2026, los precios eran mucho más bajos. En 43 estados estaban por debajo de los 3 dólares por galón.
El conflicto internacional dispara los precios
La subida tiene un origen claro: el bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán desde el 28 de febrero de 2026.
La medida responde a los ataques de Estados Unidos e Israel en la llamada «Operación Furia Épica».
Por esa vía marítima pasa cerca del 20% del petróleo mundial, unos 11 millones de barriles diarios. El cierre ha dejado varados alrededor de 2,000 barcos.
Este impacto se reflejó de inmediato en los mercados. El petróleo Brent superó los 126 dólares por barril, cuando antes del conflicto rondaba entre 66 y 67 dólares.
El diésel también se dispara
El diésel tampoco escapa a la tendencia. En Florida alcanzó los 5.81 dólares por galón, lo que complica la situación para transportistas y empresas de reparto.
El encarecimiento afecta especialmente a quienes dependen del combustible para trabajar, como conductores de aplicaciones y servicios de entrega.
Lo que puede venir en las próximas semanas
Los analistas advierten que la presión sobre los precios continuará. Todo dependerá de cuánto tiempo permanezca cerrado el Estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, el impacto ya se siente en el bolsillo de los consumidores. Y todo indica que el alivio no llegará pronto.













