La posibilidad de recibir dólares en efectivo en Cuba vuelve a estar sobre la mesa.
El anuncio, presentado como un alivio para las familias, abre también un debate sobre quién se queda realmente con el control del dinero.
En medio de la crisis económica, cada dólar cuenta. Pero el camino que recorre ese dinero no es tan simple como parece.
El regreso del efectivo bajo control estatal
La empresa Fincimex confirmó que las remesas enviadas desde el exterior podrán cobrarse en dólares en efectivo en las oficinas de Cadeca.
La medida se presenta como una alternativa para facilitar el acceso a divisas. Sin embargo, tanto Cadeca como los mecanismos asociados dependen del conglomerado militar GAESA.
Esto significa que cada dólar que entra al país pasa, directa o indirectamente, por estructuras controladas por el Estado.
Un sistema que concentra el control del dinero
El dominio de GAESA sobre la economía no es menor. Se estima que maneja más del 95% de las transacciones en divisas dentro de la isla.
Además, acumula activos que superan los 18,000 millones de dólares, según filtraciones conocidas en 2024.
El grupo también opera con mecanismos propios que lo colocan fuera del sistema fiscal tradicional, reforzando su autonomía financiera.
El colapso de las vías formales
El anuncio llega tras el cierre de varias opciones privadas para enviar dinero a Cuba. Empresas como Western Union suspendieron sus operaciones hacia la isla en 2025.
También ocurrió lo mismo con Cubamax, tras cambios relacionados con nuevas entidades creadas para procesar remesas.
Una de ellas fue Orbit S.A., posteriormente incluida en la lista restringida del Departamento de Estado de Estados Unidos.
El resultado ha sido una caída del 70% en las remesas formales desde 2019. Hoy, cerca del 93% del dinero llega por canales informales.
Costos adicionales para la diáspora
A la complejidad del sistema se suma un nuevo gasto. Desde enero de 2026, quienes envían dinero desde Estados Unidos enfrentan un impuesto federal del 1%.
Esta medida, impulsada durante la administración de Donald Trump, aplica a transferencias en efectivo u otros instrumentos físicos.
El impacto es directo para miles de familias que dependen de ese apoyo económico.
Familias atrapadas entre pocas opciones
La situación en Cuba limita las alternativas. Se estima que el 89% de los hogares vive en condiciones de pobreza.
Además, una gran parte de la población reduce su alimentación diaria por falta de recursos.
Ante este escenario, muchas familias no pueden elegir. Deben recurrir a los canales disponibles, ya sean estatales o informales, aunque impliquen mayores costos o riesgos.
La llegada de dólares en efectivo puede parecer una solución inmediata. Pero el recorrido del dinero revela un sistema donde el control sigue concentrado en las mismas manos.













