La crisis energética en Cuba volvió a dejar una frase polémica. Esta vez fue el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, quien defendió en la Mesa Redonda la idea de que cada consumidor produzca su propia electricidad. Ello en medio de la crítica situación socioeconómica que atraviesan las familias cubanas y los altos costes que implicaría adquirir generadores, paneles fotovoltaicos u otras variantes de generación eléctrica.
De hecho, sus palabras llegan en uno de los peores momentos para el sistema eléctrico cubano. Los apagones siguen golpeando a la población, mientras el combustible no alcanza y el país opera muy por debajo de sus necesidades reales.
Una apuesta oficial en medio del colapso
Durante su intervención en la televisión estatal, De la O Levy aseguró que el modelo energético tradicional está cambiando. «No podemos pensar ya que los sistemas eléctricos son una estructura rígida. Ya nace el concepto de generación distribuida profunda -el Comandante en Jefe fue quien inició con la generación distribuida- y hoy el mundo está hablando de esa generación porque es ya cada consumidor generando su propia electricidad y hay que avanzar en ese tema», lanzó el funcionario.
La afirmación no pasó inadvertida en las redes sociales. En medio de una crisis prolongada, muchos cubanos interpretaron el mensaje como otro intento de trasladar al ciudadano una carga que el Estado no ha logrado resolver.
El contexto agrava aún más la polémica. En las últimas semanas, el déficit máximo del sistema eléctrico ha llegado a 1,945 megawatts, una cifra que refleja la gravedad del problema y la distancia entre el discurso oficial y la realidad diaria en la isla.
El combustible sigue siendo insuficiente
El propio ministro admitió que la situación del combustible es crítica. Reconoció que el único cargamento recibido en más de cuatro meses apenas permite sostener el sistema durante unos pocos días más.
«Solo con este barco tenemos hasta el fin de este mes. Es decir, que lo que nos quedan unos días, porque hoy ya estamos a 22 de abril. Nos queda hasta final de este mes», declaró el ministro en el programa oficialista de la Mesa Redonda.
La confesión confirma la fragilidad del sistema. Cuba necesita ocho barcos mensuales de combustibles para cubrir sus demandas energéticas y económicas, pero desde diciembre de 2025 solo ha recibido uno.
De la O Levy también reconoció el bajo nivel operativo actual del país. «Estamos trabajando el 50% de las posibilidades», afirmó, y añadió que «el tema del combustible hoy por hoy es el que más pesa en el tema de la generación de electricidad».
Escepticismo ante otra promesa
Las reacciones no tardaron. El anuncio fue recibido con incredulidad por una población cansada de promesas, planes y discursos que no se traducen en mejoras concretas.
El recuerdo de la generación distribuida impulsada por Fidel Castro en 2005 volvió a aparecer en el debate. Aquel plan fue presentado como una solución estratégica, pero dos décadas después los hogares cubanos siguen atrapados entre apagones, escasez de combustible y un sistema incapaz de garantizar estabilidad.
A eso se suma que el propio Miguel Díaz-Canel calificó como simbólico el envío de crudo ruso. Esa valoración deja claro que el respaldo externo no basta para rescatar una red eléctrica deteriorada y sin capacidad de respuesta.
La propuesta de que cada consumidor genere su electricidad puede sonar moderna en otros contextos. En Cuba, sin embargo, choca con una realidad marcada por bajos ingresos, falta de recursos y una infraestructura colapsada. Para muchos, no parece una salida viable, sino otra señal de que el Estado no tiene cómo resolver una crisis que se agrava cada día.












