Estados Unidos cerró una vía que permitía enviar artículos de lujo a Cuba. La medida apunta a productos que, según autoridades, terminaban en manos de la élite vinculada al poder en la isla.
Washington revoca permisos de exportación
El Departamento de Comercio de Estados Unidos ordenó retirar licencias que autorizaban el envío de bienes de alto valor hacia Cuba.
La decisión afecta a Ferraris, Aston Martins, Maseratis, jacuzzis y motos acuáticas. Estos productos habían sido criticados por legisladores que los consideraban incompatibles con las sanciones vigentes.
La orden quedó recogida en una carta firmada por Jeffrey I. Kessler, subsecretario de Comercio para Industria y Seguridad, dirigida a la congresista María Elvira Salazar.
Críticas a decisiones anteriores
Kessler cuestionó directamente las licencias concedidas durante la administración Biden.
“La administración Biden otorgó licencias de exportación para ciertos artículos de lujo como Ferraris, Aston Martins, Maseratis, jacuzzis y jet skis. Esto es inaceptable. He ordenado al personal de la Oficina de Industria y Seguridad rescindir las autorizaciones de exportación correspondientes”, afirmó.
La decisión responde a presiones de legisladores y funcionarios de Florida, que exigían medidas más estrictas contra operaciones comerciales con Cuba.
Presión desde Miami-Dade
El condado de Miami-Dade aprobó previamente una resolución para pedir acciones firmes frente a negocios con vínculos con el gobierno cubano.
Además, la Oficina del Recaudador de Impuestos creó una página de transparencia para identificar empresas relacionadas con esas entidades.
Casi tres mil novecientos nueve negocios fueron notificados por posibles vínculos con estructuras estatales cubanas.
El papel de María Elvira Salazar
La congresista María Elvira Salazar impulsó el reclamo público contra estas licencias.
También cuestionó a funcionarios del Departamento de Comercio por permitir exportaciones de lujo bajo argumentos que, según ella, no se correspondían con ayuda humanitaria.
Su presión contribuyó a que se revisaran autorizaciones que beneficiaban a sectores privilegiados.
Una medida con impacto político
La revocación refuerza la política de presión económica sobre Cuba.
También envía una señal a empresas con operaciones vinculadas a la isla.
Para quienes apoyan la medida, permitir la entrada de productos exclusivos resultaba incoherente en medio de la situación económica que enfrenta la población.











