La primera solinera de Villa Clara ya funciona en el reparto Virginia, en Santa Clara, y sus vecinos aseguran que el cambio se siente en la vida diaria.
La instalación ofrece energía solar para cocinar alimentos, cargar teléfonos, lámparas, motorinas y otros equipos. Para muchas familias, representa una alternativa ante los apagones prolongados y el alto costo del carbón.
Un alivio para familias afectadas por los apagones
Alina Izquierdo García vive en el reparto Virginia y tiene bajo su cuidado a 2 niños pequeños y a su padre, de 81 años. Como otros vecinos de la zona, ha sufrido los cortes eléctricos frecuentes.
El reparto figura entre los circuitos que más veces salen de servicio en Santa Clara. Por eso, cada apagón complicaba tareas básicas como cocinar.
“Si le soy sincera, le digo que yo no tenía vida cada vez que me quitaban la corriente. Al calor y la desesperación que provocan los apagones, súmele que tenía que empezar a encender el carbón para poder cocinar los alimentos del día, algo demorado, y además costoso, porque un saco me cuesta más de 1 500 pesos”, contó.
La apertura de la solinera, ubicada cerca de su vivienda, cambió esa rutina. Ahora puede llevar sus equipos de cocción y preparar alimentos sin pagar por ese servicio.
“Esto ha sido una bendición para la comunidad. Usted sabe lo que es no tener la humareda que provoca encender el carbón dentro de mi casa, además de poder llegar del trabajo y cocinar varios platos a la vez gracias a la estación de carga creada por el Proyecto de Desarrollo Local Gomate. Vaya, esto no tiene precio”, afirmó.
Energía solar para cocinar y cargar equipos
La solinera fue impulsada por el Proyecto de Desarrollo Local Gomate Servicios Técnicos y Comerciales. Su director, Julio Ernesto Gomate Morales, explicó que la iniciativa nació por las necesidades de la población y en coordinación con autoridades del territorio.
La estación cuenta con paneles solares, inversores y baterías importadas. Según la información divulgada, tiene capacidad para generar 30 kW de energía fotovoltaica destinada al uso colectivo.
El servicio permite la cocción de alimentos con ollas arroceras y ollas eléctricas de presión. También facilita la carga de teléfonos móviles, lámparas, motorinas y triciclos eléctricos.
La instalación permanece abierta todos los días, de 8 de la mañana a 5 de la tarde. Su impacto ya se nota entre residentes del Virginia y de otros repartos cercanos.
Vecinos de otras zonas también acuden al lugar
Roberto Fuentes, vecino de la comunidad, aseguró que la solinera le permite cargar su motor eléctrico sin depender de la corriente en su casa.
“Aquí viene la gente del barrio a cocinar y a cargar sus equipos, e incluso llegan personas de otros lugares, donde también se va mucho la corriente, como el reparto José Martí, a recibir los beneficios de esta obra”, señaló.
El proyecto también reduce el uso de carbón y leña en hogares afectados por la crisis energética. Ese punto resulta clave en una provincia donde los apagones obligan a muchas familias a buscar soluciones costosas e incómodas.
Gomate Morales explicó que muchas personas cocinan hoy con leña o carbón. Según dijo, un saco puede costar 2 000 pesos y agotarse en pocos días.
“La mayoría de las personas hoy están cocinando con leña o carbón, que vale 2 000 pesos el saco y se acaba en unos días. Sin embargo, la mayoría de las familias tiene una olla arrocera o una eléctrica de presión, que pueden traer aquí y así resuelven su problema”, reconoció.
Cobro limitado y planes de ampliación
La estación fue construida en solo 9 días, de acuerdo con los datos ofrecidos por sus promotores. La obra busca combinar gestión no estatal y apoyo comunitario en medio de la falta de electricidad.
Por ahora, solo se cobrará la carga de motorinas y triciclos eléctricos. El objetivo declarado es recuperar la inversión y pagar el salario de la persona encargada de atender el lugar.
Los responsables del proyecto también aspiran a instalar equipos de carga rápida y ultrarrápida en una etapa posterior. Esa ampliación permitiría atender mejor la demanda de vehículos eléctricos ligeros.
La solinera de Villa Clara llega en un contexto de apagones frecuentes, altos precios de combustibles domésticos y necesidad de soluciones locales. Para los vecinos del reparto Virginia, el impacto no se mide solo en kilowatts, sino en poder cocinar, cargar equipos y resolver tareas básicas sin esperar el regreso de la corriente.















