Los apagones en Cuba ya no afectan solo la luz dentro de las casas. También están dejando sin llamadas, sin datos móviles y sin comunicación estable a comunidades enteras.
El caso de Mayarí muestra una realidad que se repite en gran parte del país. Allí, autoridades locales y directivos de Etecsa reconocieron que la crisis energética golpea directamente los servicios de telefonía y transmisión de datos.
Mayarí refleja un problema nacional
La situación fue abordada durante una reunión del Consejo Popular Mayarí Ciudad, donde se explicó el estado actual de las comunicaciones en el municipio.
Luis Escalona Licea, director de ETECSA en Mayarí, confirmó que actualmente no cuentan con combustible para operar los grupos electrógenos que respaldan la red durante los apagones.
Ese dato resume buena parte del problema. Cuando se va la corriente, las comunicaciones dependen de baterías y equipos de respaldo. Pero esos sistemas tienen una autonomía limitada.
Según la información compartida, los bancos de baterías de la red fija solo pueden sostener el servicio entre 2 y 3 horas antes de agotarse.
Después de ese tiempo, comienzan las afectaciones más severas. Si también se descargan las baterías de la red de transmisión, Mayarí puede quedar incomunicado con Holguín y Moa.
Llamadas fallidas y datos móviles inestables
Las dificultades no aparecen solo cuando el servicio se cae por completo. Muchos usuarios también enfrentan llamadas entrecortadas, lentitud en los datos móviles y problemas para comunicarse.
La explicación ofrecida apunta a las afectaciones nacionales. Cuando los cortes de electricidad golpean varias zonas al mismo tiempo, las redes que quedan activas soportan más carga.
Eso provoca saturación. Por esa razón, algunos usuarios pueden tener señal en el teléfono, pero no logran llamar, enviar mensajes o navegar con normalidad.
Además, el regreso de la corriente no garantiza una recuperación inmediata. Las centrales y otros equipos necesitan tiempo para reiniciarse y estabilizarse.
Por eso, en muchas zonas la electricidad vuelve primero y las comunicaciones regresan después. Esa demora ya forma parte de la rutina de numerosos usuarios en Cuba.
Nicaro entre las zonas más afectadas
Durante la reunión también se mencionaron diferencias entre comunidades del municipio. Algunas zonas muestran mayor estabilidad gracias a sistemas de respaldo más favorables.
Primero de Enero y Revolución fueron señaladas como áreas con mejor comportamiento. Allí influyen los paneles solares y la existencia de circuitos protegidos.
La situación más compleja se reporta en Nicaro. En esa localidad coinciden la falta de combustible y el agotamiento de las baterías.
Ese escenario aumenta el riesgo de interrupciones prolongadas. También dificulta mantener servicios básicos de telefonía y transmisión cuando los apagones se extienden durante varias horas.
La 4G aumenta el consumo energético
Otro elemento señalado por Etecsa es el consumo de la tecnología 4G. Aunque esta red ofrece mayor capacidad y velocidad, también exige más energía en las radiobases.
En condiciones normales, ese consumo forma parte del funcionamiento técnico de la infraestructura. Pero en medio de apagones prolongados, se convierte en un factor adicional de presión.
Las baterías se descargan con más rapidez y los grupos electrógenos no pueden cubrir la demanda si no hay combustible disponible.
Por eso, la crisis energética termina afectando directamente la calidad de las comunicaciones. No se trata solo de un problema local ni de una avería puntual.
Paneles solares como alternativa
Etecsa y las autoridades locales consideran que los sistemas fotovoltaicos pueden ayudar a estabilizar parte de la red.
En Mayarí ya se realizan estudios con MiPYMEs e inversionistas para instalar paneles solares en áreas estratégicas del municipio.
La inversión estimada para lograr independencia energética parcial en el centro de Mayarí oscila entre 5 mil y 7 mil dólares.
Esa solución no eliminaría todos los problemas del sistema. Sin embargo, permitiría sostener servicios esenciales durante los cortes eléctricos y reducir los períodos de incomunicación.
La información fue compartida por el periodista de la ICRT Lázaro Manuel Alonso, quien advirtió que la situación de Mayarí se repite en gran parte del país.
En la práctica, el municipio funciona como ejemplo de una crisis más amplia. Sin combustible, con baterías limitadas y apagones cada vez más prolongados, la telefonía y los datos móviles quedan expuestos a fallas constantes.













