Vladimir Palma, trabajador de bicitaxi en el Reparto Nuevo de Bayamo, amaneció el sábado sin las llantas de su vehículo. Alguien se las robó durante la madrugada y lo dejó sin la única fuente de ingresos con la que sostiene a su madre, una mujer con discapacidad visual.
El robo que paralizó su trabajo
Palma descubrió el daño al salir a trabajar. Su bicitaxi estaba inutilizado: le habían quitado las gomas y las llantas.
El hombre vive en el Reparto Nuevo, en la provincia de Granma. Trabaja con ese vehículo para llevar dinero a su casa y costear el cuidado de su madre.
«Lo único que tenía para trabajar me lo han llevado. Este era nuestro sustento. No tienen conciencia del sacrificio que uno hace para poder llevar algo a la casa y cuidar a una madre en las condiciones en que está la mía», declaró.
Sin herramientas, sin ingresos
Para Palma, el bicitaxi no es un bien accesorio. Es la única forma que tiene de generar dinero cada día.
Reponer las llantas robadas tiene un costo que muchas familias cubanas no pueden asumir fácilmente. Más aún en el contexto económico actual, donde conseguir repuestos o piezas de transporte resulta difícil y caro.
El hombre no ocultó el impacto emocional del hecho. Expresó impotencia, tristeza y también una resignación que dejó en manos de su fe.
«Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza. Yo solo les digo que Dios los bendiga mucho», escribió en su mensaje público.
Reacciones en redes sociales
La denuncia de Palma circuló en redes y generó solidaridad entre vecinos y personas que no lo conocían. Varios comentaron con indignación al enterarse de que el robo afectaba a una familia que vive al día.
La preocupación de quienes reaccionaron fue principalmente una: que el hombre pueda recuperar su herramienta de trabajo lo antes posible.
Un problema que va más allá de Bayamo
El caso de Palma refleja algo que ocurre en distintas zonas de Cuba. Muchos trabajadores dependen de bicicletas, motorinas, carretones o bicitaxis para llevar ingresos a sus casas.
Cuando pierden ese medio, aunque sea parcialmente, se paraliza todo. No pueden trabajar, comprar comida ni cubrir gastos básicos.
En ciudades como Bayamo, el bicitaxi sigue siendo transporte cotidiano para muchos y fuente de empleo para quienes no tienen otra alternativa. Un robo así puede dejar a una familia sin ingresos durante días o semanas.












