El inicio del Mundial de Fútbol 2026 en Miami, a solo 320 kilómetros de la costa norte de Cuba, analiza The Guardian como un posible escudo temporal frente a una acción militar de Estados Unidos contra la isla.
Siete partidos en Miami a 320 kilómetros de Cuba
El reportaje de The Guardian, firmado por Ruaridh Nicoll desde La Habana, señala que siete partidos del Mundial se disputarán en Miami, una ciudad ubicada a unos 320 kilómetros de la costa norte de Cuba. Ocho selecciones, incluidas Inglaterra y Escocia, tienen campamentos de entrenamiento en Florida. La Asociación Escocesa de Fútbol espera que 20.000 aficionados viajen hasta Miami para el torneo.
Carlos Alzugaray, exembajador de Cuba ante la Unión Europea, declaró al medio británico que «el comienzo del Mundial hará más difícil para Estados Unidos llevar a cabo una acción militar en Cuba». Alzugaray argumentó que la proximidad geográfica de Cuba a Florida permite a la isla alcanzar objetivos en el sur de Florida con drones u otras armas, un factor que no estuvo presente en los casos de Venezuela o Irán.
El contexto de máxima tensión bilateral
La publicación de The Guardian coincide con una escalada de presión de Estados Unidos contra Cuba. Días antes, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, visitó la Base Naval de Guantánamo y advirtió que «sería imprudente» que el gobierno cubano intente adquirir armas que puedan alcanzar territorio estadounidense.
Documentos de inteligencia filtrados a Axios sugieren que Cuba habría adquirido 300 drones militares de Rusia e Irán, algunos con un alcance de hasta 2.400 kilómetros. El presidente Miguel Díaz-Canel advirtió anteriormente que cualquier ataque militar estadounidense contra Cuba resultaría en «un baño de sangre con consecuencias incalculables».
El portavoz de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón, respondió a las declaraciones de Hegseth afirmando que «el futuro de Cuba pertenece al pueblo cubano».
La percepción dentro y fuera de la isla
El reportaje de The Guardian recoge también la visión de un diplomático europeo en La Habana, quien afirmó bajo anonimato: «Mi teoría es que no puede atacar durante el Mundial». La presencia del grupo de portaaviones USS Nimitz frente a la costa occidental de Cuba y los vuelos de vigilancia estadounidenses sobre la isla refuerzan la sensación de tensión.
Un excampeón escocés que pidió no ser identificado opinó que un ataque de Estados Unidos durante el Mundial sería «el mayor tiro en el pie que se pueda hacer» y que no tendría sentido en términos de poder blando ni duro. Carlos Bustamante, productor de cine residente en La Habana, señaló que el momento de una intervención sería perfecto si ocurriera durante el torneo, «ya que al mundo le importa mucho más el fútbol que Cuba».
Protestas y represión en La Habana
La noche anterior a la publicación del reportaje, vecinos de La Habana bloquearon la calle Calzada con contenedores de basura incendiados para protestar contra los apagones, en una vía que el presidente Díaz-Canel usa con frecuencia para llegar a su oficina. Nuevas unidades policiales con chalecos antibalas, armas y porras han sido vistas patrullando en motocicletas de alta potencia, en un escenario de creciente descontento social.











