El primer ministro Manuel Marrero admitió ante la Asamblea Nacional del Poder Popular que la aplicación del paquete de 176 transformaciones económicas y sociales aprobado el 19 de junio generará contradicciones que el Gobierno deberá resolver sobre la marcha, según la sesión transmitida en vivo por Canal Caribe.
Cuatro contradicciones identificadas por Marrero
Durante la sesión extraordinaria, Marrero detalló cuatro tensiones concretas que surgirán de la implementación de las reformas. La primera es el impacto de la dolarización parcial sobre la evaluación económica del país. La segunda, la relación entre la eliminación de subsidios y el comportamiento de los precios. La tercera, la descentralización de competencias hacia municipios que carecen de capacidad de gestión suficiente. La cuarta, la liberación de precios agrícolas sin un aumento proporcional de la producción, según transmitió Canal Caribe.
El primer ministro defendió sin embargo el conjunto de reformas bajo el principio de «hacer lo necesario para conservar lo esencial» y aseguró que las medidas «no constituyen una claudicación, sino la adecuación soberana de los instrumentos del desarrollo a las circunstancias concretas del país».
Reformas de calado histórico
El paquete aprobado por la Asamblea Nacional incluye cambios profundos: la autorización de banca privada y casas de cambio privadas, la eliminación del límite de trabajadores para las mipymes, la posibilidad de que personas naturales importen mercancías con fines comerciales, y la habilitación del sector privado para importar y vender combustible al minorista. También contempla la eliminación de restricciones para la adquisición de vehículos y la priorización de la importación de autos eléctricos.
Las medidas son consideradas las más profundas desde el Período Especial de los años 1990 y fueron presentadas por el Gobierno como una respuesta a la crisis económica más severa que enfrenta la isla en décadas.
Admisión inusual en el discurso oficial
El reconocimiento público de tensiones internas por parte del jefe de Gobierno resulta inusual en la comunicación oficial cubana, donde tradicionalmente las reformas se presentan como decisiones cohesionadas. La admisión de Marrero refleja la magnitud de la presión que enfrenta el ejecutivo ante el deterioro económico, agravado por los apagones de más de 22 horas diarias, la escasez de alimentos y combustible, y el incremento de las protestas en varias provincias.
El primer ministro había anticipado a principios de mes que el programa gubernamental para corregir distorsiones económicas requeriría tiempo y que los resultados no serían inmediatos. En esa ocasión también reconoció que la crisis eléctrica era una de las principales fuentes de insatisfacción popular.
Reacciones en redes y entre analistas
La declaración de Marrero generó reacciones en redes sociales, donde sectores de la población interpretaron la admisión como una validación de las críticas que diversos economistas han hecho al paquete de reformas. Analistas han señalado que las contradicciones mencionadas por el primer ministro coinciden con las observaciones que expertos independientes habían planteado durante el debate previo a la aprobación de las medidas.
La Asamblea Nacional aprobó el paquete el 19 de junio en una sesión que también incluyó la reducción de la estructura ministerial de 27 a 20 organismos, la eliminación del Ministerio de Agricultura y la creación del Ministerio de Alimentación.













