El precio del aceite comestible continúa aumentando en el mercado informal cubano, donde algunas ofertas difundidas en redes sociales alcanzan ya los 6000 pesos cubanos por botella.
La cifra representa un nuevo golpe para las familias, especialmente para jubilados y trabajadores estatales cuyos ingresos mensuales apenas permiten cubrir una parte de los alimentos básicos.
El reporte fue difundido por la página La Tijera News, que mostró una botella de aceite anunciada a 6.000 CUP. Días antes habían circulado ofertas del mismo producto por aproximadamente 4.000 pesos, lo que evidencia la rapidez con la que pueden variar los precios cuando disminuye la disponibilidad.
No obstante, los 6.000 CUP no constituyen un precio oficial ni necesariamente generalizado en todo el país. El costo depende de la provincia, el tamaño del envase, la procedencia del producto y la urgencia del vendedor o del comprador.
¿Cuánto cuesta actualmente una botella de aceite en Cuba?
Reportes ciudadanos sitúan numerosas ofertas por encima de los 3.000 CUP, mientras que en determinadas publicaciones de La Habana, Holguín y otras provincias aparecen precios de entre 4.000 y 6.000 pesos.
En establecimientos privados y plataformas de compraventa también pueden encontrarse diferencias importantes dependiendo de la marca y de si el producto fue importado o adquirido en tiendas que comercializan en divisas.
La ausencia frecuente de aceite en establecimientos estatales que venden en moneda nacional obliga a muchos consumidores a acudir al mercado informal, donde no existe un precio estable y las cantidades disponibles suelen ser limitadas.
Una botella vendida a 6.000 CUP representa una proporción considerable de un salario o una pensión. Para una persona que recibe una jubilación de pocos miles de pesos, comprar el producto podría consumir prácticamente todos sus ingresos del mes.
¿Por qué está aumentando tanto el precio del aceite?
El encarecimiento está relacionado principalmente con la escasez de oferta, las dificultades para importar alimentos, la depreciación del peso cubano y el elevado costo de transportar y comercializar mercancías dentro del país.
Buena parte del aceite que llega al mercado privado depende de importaciones realizadas con divisas. Cuando suben el dólar o el euro en el mercado informal, los comerciantes trasladan ese incremento al precio final pagado por los consumidores.
A ello se suman los problemas de combustible, los cortes eléctricos, los costos logísticos y la limitada producción nacional de grasas y aceites comestibles.
La falta de estabilidad en el abastecimiento también favorece la especulación. Cuando se extiende el temor a que un producto desaparezca, aumenta la demanda y algunos vendedores elevan sus precios en cuestión de horas.
Un alimento básico convertido en un producto difícil de pagar
El aceite es uno de los ingredientes más utilizados en la preparación diaria de alimentos, por lo que su escasez afecta directamente la alimentación de los hogares.
Numerosas familias han tenido que reducir su consumo, sustituirlo por otras grasas o preparar comidas que requieren una menor cantidad. En algunos casos, varias personas compran juntas un envase para compartirlo.
La situación resulta especialmente difícil para los adultos mayores que viven solos, las personas con enfermedades que requieren una dieta específica y los hogares que dependen únicamente de salarios o pensiones estatales.
En redes sociales, varios cubanos describieron el aceite como “oro líquido” y expresaron preocupación por la situación de los sectores más vulnerables.
El encarecimiento del producto se suma al aumento de los precios de la carne, el arroz, los huevos, los frijoles y otros alimentos esenciales, en medio de una crisis económica que continúa reduciendo la capacidad de compra de la población.

















