Una familia cubana denunció en Las Tunas una estafa con una balita de gas comprada en el mercado informal por 50000 pesos cubanos. El cilindro parecía lleno, fue pesado delante de la compradora y funcionó durante varios días, pero terminó revelando una trampa peligrosa.
El caso generó alarma entre vecinos y usuarios de redes sociales, porque no solo implicó una pérdida económica enorme. También expuso el riesgo de usar cilindros manipulados en medio de los apagones y la falta de alternativas para cocinar.
La compra de la balita y el engaño
La denuncia fue compartida por Yai Echavarría Caballero en el grupo Revolico Buena Vista Las Tunas. Según contó, su esposo compró una balita de gas por 50000 pesos cubanos para poder cocinar durante los apagones.
El vendedor llegó a domicilio, llevó una báscula y pesó el cilindro frente a la familia. Todo parecía normal. La balita tenía peso y el procedimiento dio una aparente sensación de confianza.
Durante cerca de 2 semanas, la familia usó el gas con mucho cuidado. La mujer explicó que apenas preparó unas 3 comidas y alrededor de 6 cafés. Intentaba ahorrar el contenido al máximo, debido al alto precio pagado.
El problema apareció cuando empezó a freír un pollo y el fogón se apagó de repente. En ese momento no había corriente, tampoco carbón, y la familia dependía de esa balita para terminar la comida.
Al mover el cilindro, la compradora notó algo extraño. La balita seguía pesada, casi como si estuviera llena. Después descubrieron que el interior contenía una gran cantidad de agua y solo una pequeña porción de gas en la parte superior.
El peligro para la familia
La afectada aseguró que la situación pudo terminar en una tragedia. Según su testimonio, el fogón de magneto apenas encendía y pudo haber provocado un retorno por la manguera.
La mujer temió que el cilindro adulterado causara una explosión dentro de la vivienda. Por eso agradeció que no hubiera daños mayores, aunque lamentó la falta de escrúpulos de quienes cometen este tipo de fraude.
“Lo tienen todo planeado”, dijo la denunciante, tras llamar al número del supuesto vendedor. Según contó, otra persona respondió y afirmó haber comprado esa línea recientemente.
La familia quedó sin dinero, sin gas y sin posibilidad inmediata de identificar al responsable. El caso refleja la vulnerabilidad de quienes compran en la calle por necesidad, no por comodidad.
Otros cubanos reportan casos similares
La publicación acumuló numerosos comentarios de personas indignadas. Varios usuarios aseguraron haber sufrido una estafa parecida, incluso con cilindros comprados en puntos oficiales.
Una mujer comentó que a ella también le ocurrió tras una compra legal en un punto de gas. Otra usuaria afirmó que le vendieron una balita en 65000 pesos y también tenía agua.
También aparecieron advertencias sobre supuestos vendedores que envían intermediarios, no dan la cara y luego bloquean los contactos. Algunos aconsejaron conservar el cilindro con el agua dentro, para usarlo como prueba ante una denuncia.
Otros usuarios recomendaron verificar la balita antes de pagar. Entre los consejos más repetidos aparece poner el cilindro de cabeza y abrir la llave para comprobar si sale agua.
La escasez dispara el mercado informal
La estafa ocurre en un contexto de fuerte escasez de gas licuado en el oriente cubano. En provincias como Las Tunas, muchas familias buscan cualquier alternativa para cocinar durante los apagones.
CiberCuba informó que la distribución de gas licuado permanece suspendida de forma indefinida en varias provincias orientales por falta de suministro desde enero de 2026.
Esa situación empujó a muchas personas hacia el mercado informal. Según el monitoreo de El Toque citado en el reporte, las balitas pueden venderse entre 24 y 50 dólares, aunque en pesos cubanos los precios varían según la zona y la urgencia del comprador.
El fraude con cilindros rellenos de agua se suma a otras estafas relacionadas con el gas. En junio de 2026 se reportó la suplantación de identidad de CUPET para vender balitas mediante un sitio falso y canales de WhatsApp.
En mayo, la propia empresa estatal alertó sobre otra página fraudulenta que ofrecía gas licuado a precios de entre 30 y 110 dólares.
Una crisis que golpea la cocina diaria
Para muchas familias cubanas, una balita de gas ya no representa solo un producto doméstico. Es una forma de resistir los apagones, cocinar con menos carbón y evitar depender de equipos eléctricos.
Por eso una estafa de 50000 pesos tiene un impacto directo en la comida del día, en el presupuesto familiar y en la seguridad de la vivienda.
El caso de Las Tunas muestra cómo la escasez abre espacio a redes informales cada vez más riesgosas. También revela la desesperación de quienes pagan sumas enormes por un cilindro, aun sin garantías reales.
La denunciante pidió a otros compradores tener cuidado al adquirir gas en la calle. Su advertencia llegó después de perder el dinero, pero también después de evitar una tragedia que pudo haber afectado a toda la familia.













