Una nueva réplica sísmica estremeció este lunes la zona central de Venezuela, todavía golpeada por los terremotos del 24 de junio. El movimiento volvió a sentirse con fuerza en áreas cercanas a La Guaira, uno de los puntos más afectados por la tragedia.
El sismo ocurrió a las 7:04 de la mañana, hora local, y aumentó la tensión entre familias que aún duermen fuera de sus casas por miedo a nuevos derrumbes.
La réplica tuvo epicentro cerca de La Guaira
La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas informó que el evento alcanzó una magnitud de 4,2. El reporte ubicó el epicentro a 10 kilómetros al este de La Guaira, con una profundidad de 2,9 kilómetros.
El Servicio Geológico Colombiano registró otro movimiento casi simultáneo, con magnitud estimada de 5,1 y profundidad superficial, menor de 30 kilómetros, cerca de la costa venezolana.
Según las aplicaciones de seguimiento sísmico, ambos eventos se habrían producido con menos de un minuto de diferencia. Esa cercanía temporal explica por qué muchas personas sintieron el temblor como un solo sacudón fuerte.
#SismosColombiaSGC Evento Sísmico Internacional – Boletín Actualizado 1, 2026-06-29, 06:04 hora local. Magnitud 5.1, Profundidad: Superficial (Menor a 30 km), Near Coast of Venezuela #NoticiaEnDesarrollo #Temblor #Sismo Más información: https://t.co/63pt8nVsSe pic.twitter.com/9QgGyRENgu
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) June 29, 2026
No reportan nuevos daños tras el movimiento
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó de forma preliminar que la réplica no dejó «reportes de daños adicionales en ninguna parte del territorio nacional».
El dato trajo algo de alivio, aunque el miedo sigue presente en las zonas más golpeadas. En La Guaira, varias comunidades continúan entre escombros, edificios dañados y operativos de búsqueda.
La réplica se produjo cinco días después del doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio. Aquellos movimientos, de magnitud 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia.
Especialistas han descrito el fenómeno como un doblete sísmico, un comportamiento poco común en el que dos eventos fuertes se encadenan casi de inmediato.
Venezuela mantiene las búsquedas entre los escombros
El balance oficial citado hasta este lunes habla de al menos 1.450 muertos y 3.150 heridos. Las autoridades advierten que la cifra puede aumentar, porque todavía hay miles de personas reportadas como desaparecidas.
Pese al paso de los días, los equipos de rescate han seguido encontrando personas con vida. El domingo, el Gobierno venezolano informó de 33 rescatados bajo estructuras colapsadas.
En las labores participan brigadas nacionales y extranjeras. También trabajan perros de búsqueda, voluntarios civiles y equipos especializados llegados de varios países.
Ayuda internacional y cubanos afectados
Perú anunció el envío de más de catorce toneladas de ayuda humanitaria en un avión Hércules de su Fuerza Aérea. La Cancillería peruana también informó que evacuará a sus ciudadanos desde las zonas afectadas.
Cuba confirmó la muerte del ciudadano cubano Lupercio Adrian D’Pérez y Pando a causa de los terremotos. La información fue divulgada por Ana Teresita González, directora general de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior.
También se reportó el rescate con vida de Aaron Levi Cantillo Vargas, de 21 años, en Tanaguarena, estado La Guaira. Equipos de Venezuela, México y El Salvador participaron en la operación.
Niños y familias necesitan asistencia urgente
UNICEF estima que unos 680.000 niños necesitan asistencia humanitaria tras los terremotos. Muchas familias permanecen fuera de sus viviendas por daños estructurales o temor a nuevas réplicas.
Los sismos afectaron hospitales, escuelas y sistemas de agua. También dejaron al menos 774 edificios dañados, incluidos 189 con colapso total.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció una comisión para inspeccionar las viviendas afectadas. El objetivo es determinar cuáles pueden recuperarse y cuáles representan peligro para sus habitantes.
Venezuela sigue bajo vigilancia sísmica mientras avanza una emergencia marcada por el dolor, los rescates y la incertidumbre.















