Más de 225,000 personas en la provincia de Artemisa, equivalentes al 65 % de su población, no reciben agua de forma regular debido a los prolongados apagones y al deterioro del equipamiento de bombeo, según reconoció la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado.
Más de 200,000 afectados por la falta de electricidad
De ese total, unos 200,000 habitantes padecen el desabastecimiento directamente por la ausencia de electricidad para operar los sistemas de bombeo, mientras que otros 25,000 lo sufren por equipos averiados, de acuerdo con el reporte que publicó El Artemiseño. El informe detalla que, de las 42 bombas sumergibles con que cuenta la provincia, tres están fuera de servicio y esperan reparación en talleres de San José de las Lajas, en Mayabeque.
Jorge Cobas Vidal, director de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado, señaló que los municipios más golpeados son San Cristóbal, Candelaria, Artemisa, Bahía Honda y Guanajay, donde los motores de bombeo permanecen apagados entre 20 y 22 horas diarias por falta de corriente eléctrica.
San Cristóbal, el municipio más afectado
San Cristóbal concentra la situación más crítica. El circuito eléctrico 341 ha superado las 24 horas consecutivas sin energía, y las apenas dos horas de suministro que recibe no alcanzan para abastecer a comunidades como Fierro, López Peña, Santa Cruz, el Lácteo, Florencio Morejón, Mango Jobo y Campo de Tiro.
En la cabecera provincial, el pozo de Waterloo permanece apagado hasta 24 horas seguidas, lo que impide que el agua llegue a las zonas altas del circuito hidráulico número 3, donde reside una alta concentración de población cerca del policlínico Tomás Romay. Cobas Vidal explicó que se necesitan al menos 12 horas de bombeo continuo para que el agua alcance esas áreas.
Dificultades en toda la provincia
En Guanajay, el barrio de La Loma exige un bombeo sostenido desde la fuente de abasto, mientras que la fuente de Beliert supera con frecuencia las 16 horas de apagado. En Bahía Honda y Punta de Piedra, el sistema de rebombeo no logra cumplir su función porque dos o tres horas de electricidad no bastan para abastecer a la población.
Las Terrazas, en Candelaria, depende del circuito 1570, descrito por las autoridades como el más complejo de toda la provincia. El agua debe llegar mediante un sistema de rebombeo que no está en el mismo circuito eléctrico que el equipo de bombeo, lo que impide coordinar ambos servicios.
El negocio ilegal del agua y la falta de combustible
El abasto mediante pipas, tanto estatales como privadas, también enfrenta obstáculos por la escasez de combustible. Cobas alertó sobre ilegalidades detectadas en la venta de agua y el lucro con el combustible destinado al traslado del líquido. Sin embargo, reconoció que la mayoría de las quejas no se convierten en denuncias formales.
La crisis de Artemisa forma parte de un colapso hídrico que abarca toda la isla. El sistema hidráulico nacional opera con apenas el 37 % del combustible necesario, y el 87 % de los acueductos del país depende del Sistema Eléctrico Nacional para funcionar, lo que convierte cada apagón en un corte de agua simultáneo para cientos de miles de personas.














