¿No funciona la política de Trump para un cambio rápido en Cuba? Congresistas cubanoamericanos de la Florida piden paciencia

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La presión de Estados Unidos sobre el Gobierno cubano vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta que durante décadas ha dividido al exilio: ¿cuánto tiempo podría necesitarse para provocar un cambio político en la isla?¿Hasta qué punto la política de Trump es más efectiva que la de otras administraciones estadounidenses?

Dos congresistas cubanoamericanos del sur de Florida consideran que todavía existe una oportunidad. Sin embargo, también advierten que esa ventana podría no permanecer abierta indefinidamente.

¿Cuánto tiempo creen que queda para un cambio en Cuba?

El congresista republicano Carlos Giménez considera que los próximos meses y años pueden resultar decisivos.

“Si no lo conseguimos en el próximo año y medio o dos años, probablemente perderemos nuestra oportunidad, pero creo que las cosas van a cambiar”, afirmó.

Mario Díaz-Balart, también republicano por Florida, pidió mantener la presión sobre La Habana y evitó establecer un calendario concreto.

“No creo que vaya a cambiar”, respondió cuando le preguntaron si veía posible una transformación mientras Raúl Castro continúe teniendo influencia en Cuba.

“El importante es que esta administración está haciendo todo lo posible para presionar al régimen”, añadió.

Congresistas respaldan mantener todas las opciones

Las declaraciones llegan después de que desde Washington se insistiera en que Estados Unidos mantiene diferentes opciones frente al Gobierno cubano.

Giménez respaldó esa posición.

“Creo que hay que dejar todo sobre la mesa. Así se mantiene al oponente en vilo”, declaró.

Díaz-Balart también defendió que el presidente estadounidense conserve margen de actuación.

“¿Requiere el uso de la fuerza militar? No, no necesariamente”, dijo. “¿Pero debería el presidente tener todas las opciones sobre la mesa? Absolutamente”.

Las declaraciones no significan que exista anunciada una operación militar contra Cuba. Ambos congresistas se refirieron a mantener abiertas las diferentes herramientas disponibles para Washington.

“Necesitamos un cambio político antes de que haya un cambio económico”

Giménez considera que cualquier transformación económica profunda en Cuba dependerá primero de un cambio político.

“Sabemos que necesitamos un cambio político antes de que haya un cambio económico”, señaló.

Los dos legisladores también vinculan su postura con la cercanía geográfica de Cuba a Estados Unidos y con las relaciones mantenidas por La Habana con países considerados adversarios de Washington.

Díaz-Balart comparó además la situación cubana con el proceso venezolano.

“Así como el proceso en Venezuela debe culminar en elecciones, el proceso en Cuba debe culminar en un cambio de régimen”, afirmó.

Un analista cree que la oportunidad podría cerrarse antes

Andy Gómez, analista especializado en Cuba citado por Local 10 News, mostró una visión todavía más urgente.

“Si no ocurre nada en Cuba en los próximos seis meses, la oportunidad se habrá esfumado”, sostuvo.

Según Gómez, el Gobierno cubano habría tenido tiempo suficiente para adaptarse a las sanciones y aumentar su capacidad de resistencia.

“¿Por qué? Se han atrincherado”, explicó. “Las sanciones a estas alturas están perjudicando al pueblo cubano. Si el gobierno cubano estuviera dispuesto a negociar, ya lo habría hecho. La única opción que le queda a Estados Unidos es un ataque militar”.

Esta última afirmación corresponde a la valoración personal del analista y no representa el anuncio de una decisión oficial estadounidense.

¿Qué ocurriría después de un eventual cambio?

Gómez considera que sustituir al actual sistema político no significaría automáticamente el establecimiento inmediato de una democracia estable.

«¿De qué estamos hablando, de una democracia, cuando tenemos un millón de personas adoctrinadas o nacidas después de 1959 que carecen de las actitudes y los valores democráticos necesarios para mantenerla?», afirmó.

A su juicio, una eventual transición podría ser prolongada.

«Por lo tanto, la transición a la democracia llevará tiempo y podría durar una generación», añadió.

El analista también planteó la posibilidad de cambios internos después de la muerte de Raúl Castro.

“Ahora creo que existe la posibilidad de que, tras la muerte de Raúl Castro, algunos de los generales de menor rango que no participaron en la revolución cubana digan: ‘Ya basta. Tomamos el control’”, declaró.

¿Tiene Estados Unidos un plan claro para Cuba?

Ese es precisamente uno de los puntos que Gómez cuestiona.

«Pero, ¿cuál es el plan final de Estados Unidos con Cuba? No logro entenderlo», dijo.

El analista considera que la estrategia utilizada con Venezuela no puede trasladarse automáticamente a Cuba debido a las enormes diferencias entre ambos países.

También sostuvo que Washington todavía no ha explicado con suficiente claridad cómo sería una eventual transición cubana ni qué ocurriría después de un cambio político.

Mientras tanto, Díaz-Balart y Giménez insisten en mantener la presión y esperar resultados. La discusión se concentra ahora en cuánto tiempo puede mantenerse abierta esa posibilidad y hasta dónde estaría dispuesto a llegar Estados Unidos.


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