La publicación del proyecto de Ley del Sistema de Identidad Personal y Domicilio ha generado múltiples interrogantes entre los cubanos que viven fuera de la Isla. Si los primeros debates se han centrado en el domicilio, otro aspecto comienza a captar cada vez más atención: la cantidad de información personal que pasará a formar parte de un mismo sistema administrado por el Estado.
El proyecto no solo regula el domicilio de los ciudadanos. También incorpora la identidad digital y amplía considerablemente los datos biométricos que podrán registrarse como parte del nuevo sistema de identificación.
Un cambio mucho más amplio que renovar el carné de identidad
A simple vista, podría parecer una actualización del actual carné de identidad. Sin embargo, el alcance del proyecto es mucho mayor.
La futura norma crea un Sistema de Identidad Personal y Domicilio que reunirá registros, procesos, servicios e información bajo la dirección del Ministerio del Interior.
El objetivo declarado es modernizar la identificación de los ciudadanos cubanos y de los extranjeros residentes mediante procedimientos digitales y biométricos, integrando en una sola plataforma toda la información relacionada con su identidad.
Para quienes residen en el exterior, esta transformación también despierta preguntas sobre cómo funcionará ese sistema cuando necesiten realizar trámites desde otro país.
El registro incorporará nuevos datos biométricos
Uno de los cambios más relevantes aparece en el apartado dedicado a los datos biométricos.
Además de la fotografía y las huellas digitales, el proyecto contempla que el Registro de Identidad Personal y Domicilio pueda almacenar el rostro, la firma, la voz, el iris, el color de la piel, el color de los ojos y la estatura de cada ciudadano.
Toda esa información pasaría a formar parte del registro oficial junto con los datos personales y el domicilio.
La propuesta explica que estos elementos permitirán identificar de manera única a cada persona mediante procedimientos científicos y tecnológicos.
La identidad digital entra por primera vez en la ley
Otro de los capítulos introduce una novedad que hasta ahora no existía en la legislación cubana: la identidad digital.
Según el proyecto, se tratará de una representación electrónica de la identidad física de cada ciudadano, diseñada para acceder a servicios y realizar trámites en las plataformas digitales oficiales.
El Ministerio del Interior sería el encargado de emitirla, certificarla y administrar el proveedor único de identidad digital del país.
La ley también indica que la identidad digital estará vinculada a la estrategia de transformación digital impulsada por el Estado.
¿Cómo afectará este sistema a quienes viven fuera de Cuba?
Es precisamente en este punto donde aparecen varias de las dudas más importantes para la emigración cubana.
El proyecto no explica si los cubanos residentes en el exterior deberán actualizar periódicamente sus datos biométricos cuando acudan a un consulado.
Tampoco aclara si la identidad digital será necesaria para determinados trámites consulares, renovaciones de documentos o futuras gestiones administrativas desde otros países.
Otra incógnita es si la obtención de esa identidad digital implicará nuevos procedimientos para quienes llevan años viviendo fuera de la Isla.
Todas esas cuestiones permanecen abiertas.
El reglamento definirá cómo funcionará el nuevo sistema
La ley establece el marco general, pero deja numerosos aspectos para un reglamento que deberá aprobarse posteriormente.
Será ese documento el que detalle cómo se implementará la identidad digital, qué procedimientos deberán seguir los ciudadanos y cuál será el alcance práctico de la recopilación y actualización de los datos biométricos.
Por ahora, el proyecto no ofrece respuestas específicas para los cubanos residentes en el exterior. Lo que sí deja claro es que el nuevo sistema irá mucho más allá del actual carné de identidad y concentrará, por primera vez, el domicilio, la biometría y la identidad digital dentro de una misma estructura administrativa.
















