Triciclos eléctricos con paneles solares ganan terreno en Cuba ante la crisis del combustible y los apagones. La prensa internacional se hace eco de esto. Los triciclos eléctricos se han convertido en una de las principales alternativas de transporte en Cuba. Muchos incorporan paneles solares para seguir funcionando pese a los apagones y la escasez de combustible.
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La profunda crisis energética que atraviesa Cuba está cambiando la forma de moverse por las ciudades. Ante la escasez de combustible, la reducción del transporte público y los prolongados apagones, los triciclos eléctricos chinos, muchos de ellos adaptados con paneles solares, se han convertido en una alternativa cada vez más común para miles de cubanos.
Estos vehículos ya no solo transportan pasajeros. También sirven para mover mercancías, sustituir rutas de transporte urbano e incluso realizar labores de recogida de basura en algunos barrios de La Habana.
Los triciclos sustituyen cada vez más a los automóviles
Propietarios y usuarios coinciden en que estos vehículos son actualmente una de las pocas opciones disponibles para desplazarse por la isla.
«Todo aquí se está moviendo con triciclos», explicó a la agencia Associated Press el cubano Liecer de la Cruz, propietario de uno de estos vehículos eléctricos.
El fenómeno se produce en medio de una grave crisis de combustible que ha reducido drásticamente la disponibilidad de transporte público en Cuba.
La falta de combustible agrava la crisis del transporte
Desde comienzos de 2025, la llegada de combustible a la isla disminuyó considerablemente, agravando una situación que ya era complicada por la crisis económica.
La escasez de diésel y gasolina ha provocado la reducción de rutas de transporte público, mayores dificultades para trasladarse al trabajo e incremento del uso de vehículos eléctricos.
Para muchos cubanos, los triciclos eléctricos representan la única forma de llegar diariamente a sus destinos.
Uno de los cambios más llamativos ha sido la incorporación de paneles solares en los techos de muchos triciclos.
Gracias a esta adaptación, los propietarios pueden seguir utilizando los vehículos incluso cuando los apagones impiden recargar las baterías mediante la red eléctrica.
Según especialistas del sector, aunque instalar un panel solar puede costar alrededor de 500 dólares, la inversión suele recuperarse rápidamente debido al ahorro energético y a la posibilidad de mantener el vehículo en funcionamiento durante más tiempo.
Incluso algunos propietarios aseguran que apenas necesitan conectar sus baterías a la corriente gracias a la energía solar acumulada durante el día.
Vehículos chinos cada vez más presentes en Cuba
La mayoría de estos triciclos pertenecen a fabricantes chinos como Zonsen y Jinpeng, aunque en Cuba también se ensamblan modelos de la marca Vedca mediante acuerdos de cooperación con China.
Dependiendo del tamaño, la batería y el equipamiento, estos vehículos pueden transportar entre cuatro y seis pasajeros.
Su precio oscila entre 2.000 y 4.000 dólares, una cifra elevada para el salario medio cubano, por lo que muchos son adquiridos gracias a remesas enviadas desde el exterior o mediante inversiones realizadas por pequeños emprendedores.
Mientras persistan los apagones y la falta de combustible, los triciclos eléctricos continúan ganando protagonismo en las calles cubanas.
Además de ofrecer una alternativa de movilidad para miles de personas, su adaptación con paneles solares refleja cómo muchos cubanos buscan soluciones propias para enfrentar una crisis energética que afecta prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana en la isla.
















