Inversores de Estados Unidos buscan quedarse con el control de Sherritt y sus minas en Cuba

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Dos grupos con capital estadounidense compiten por hacerse con el 55% de la compañía canadiense que opera las minas de Moa, en Holguín, en una operación que podría devolver capital de EEUU al sector minero cubano después de más de seis décadas.

Dos grupos de inversores vinculados a Estados Unidos compiten por tomar el control de Sherritt International, la compañía canadiense que mantiene una participación del 50% en la explotación de níquel y cobalto de Moa, en la provincia de Holguín.

Las dos propuestas buscan hacerse con aproximadamente el 55% de Sherritt, lo que supondría que capital estadounidense pasaría a controlar la compañía que participa en una de las principales operaciones mineras de Cuba.

La operación tiene además un fuerte componente político y económico, ya que las minas se encuentran en terrenos que fueron confiscados por el Gobierno cubano hace más de seis décadas a propietarios estadounidenses y cubanos.

Dos ofertas de Estados Unidos compiten por Sherritt y las minas en Cuba

La primera propuesta procede de Gillon Capital LLC, vinculada al empresario texano Ray Washburne, quien durante el primer mandato de Donald Trump estuvo al frente de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos.

En mayo, Gillon Capital alcanzó con Sherritt un acuerdo preliminar y no vinculante que contempla una operación mediante la cual podría llegar a controlar el 55% de las acciones de la empresa. La documentación oficial de Sherritt confirma que la propuesta está condicionada a acuerdos definitivos y a las correspondientes autorizaciones regulatorias.

Pero la propuesta de Gillon ya tiene competencia.

Un segundo consorcio, integrado por Kyma Capital, el inversor de fondos de cobertura Trifon Natsis, Glencore y un inversor estadounidense no identificado, presentó una oferta alternativa a la junta directiva de Sherritt.

A diferencia de la propuesta inicial de Gillon, el consorcio plantea una inyección inmediata de capital, con una emisión de acciones a 0,12 dólares canadienses por título, y también pretende que una entidad estadounidense termine controlando al menos el 55% de Sherritt.

¿Qué significa esto para las minas de Moa?

Sherritt mantiene una asociación 50-50 con la estatal cubana General Nickel Company S.A. (GNC) para la explotación de los yacimientos de Moa.

Por tanto, aunque uno de los grupos estadounidenses consiga el control de Sherritt, Cuba continuaría siendo propietaria de la mitad de la empresa conjunta minera.

El objetivo de los inversores resulta especialmente relevante porque el níquel y el cobalto son considerados minerales estratégicos para industrias como la fabricación de baterías y determinados componentes utilizados en sectores de defensa.

La eventual operación podría convertirse así en una de las primeras inversiones mineras respaldadas por capital estadounidense en Cuba en aproximadamente seis décadas.

Las sanciones de EEUU pusieron a Sherritt contra las cuerdas

La disputa por el control de Sherritt se produce después de una fuerte crisis provocada por las nuevas sanciones estadounidenses contra actividades relacionadas con Cuba.

El 1 de mayo, la Administración Trump amplió las herramientas para sancionar a empresas extranjeras que operen en sectores estratégicos de la economía cubana. Días después, Estados Unidos sancionó a Moa Nickel S.A., la empresa conjunta que gestiona las operaciones mineras de Moa.

Aunque Sherritt como corporación no fue sancionada directamente, la compañía suspendió su participación directa en sus operaciones cubanas y retiró a su personal de la isla.

La situación provocó además importantes problemas financieros y administrativos. La empresa reportó una pérdida neta de 71,1 millones de dólares durante el segundo trimestre de 2026, mientras las sanciones afectaban sus operaciones cubanas y el suministro de mineral a su refinería de Canadá.

La refinería canadiense también quedó afectada

La actividad minera en Moa está conectada con las instalaciones que Sherritt posee en Fort Saskatchewan, Alberta, donde se procesa el níquel y el cobalto procedente de Cuba.

La interrupción de las operaciones en la isla terminó afectando también a la refinería canadiense debido a la falta de materia prima.

Sherritt ha advertido de sus problemas de liquidez y necesita capital fresco para mantener sus operaciones y afrontar sus compromisos financieros. Precisamente esa situación ha abierto la puerta a las propuestas de los inversores estadounidenses.

La operación todavía no está cerrada.

Cualquier acuerdo deberá superar diferentes condiciones y obtener las autorizaciones correspondientes de las autoridades estadounidenses y canadienses. Además, existen reclamaciones relacionadas con propiedades confiscadas en Cuba que podrían entrar en la negociación.

Sherritt ha confirmado que el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro de EEUU comunicaron que no se oponían a que Gillon Capital participara en negociaciones con la compañía, aunque eso no equivale a una autorización definitiva de la operación.


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