Las nuevas normas de eficiencia de combustible en Estados Unidos buscan abaratar los autos, pero podrían aumentar el gasto en gasolina de quienes los compren.
El Gobierno de Donald Trump flexibilizó los requisitos federales que fijan cuánto combustible pueden consumir, en promedio, las flotas de los fabricantes. Su argumento es que producir vehículos bajo exigencias menos estrictas costará menos y permitirá reducir los precios de venta.
La promesa de ahorro al comprar un auto
Según las estimaciones del Departamento de Transporte, los vehículos nuevos costarían unos 1.300 dólares menos, en promedio. La administración también calcula un ahorro de 138.000 millones de dólares para los contribuyentes durante los próximos cinco años. Son proyecciones oficiales, no rebajas garantizadas para cada comprador.
El cambio afecta las normas conocidas como CAFE, que establecen metas de consumo promedio para las flotas, no para cada automóvil por separado. La nueva meta para 2031 ronda las 35 millas por galón, frente a las aproximadamente 50 millas por galón previstas bajo las reglas anteriores.
El gasto de gasolina durante la vida del vehículo
Un precio de compra menor no asegura que el conductor gaste menos en total. Si un vehículo consume más combustible, el costo de usarlo puede crecer con los años. El resultado para cada propietario dependerá, entre otros factores, de cuánto conduzca y de cuánto pague por la gasolina.
El senador demócrata Sheldon Whitehouse cuestionó la promesa de ahorro inicial porque, a su juicio, los mayores gastos de combustible podrían absorberlo. Las normas aprobadas en 2024 durante el Gobierno de Joe Biden buscaban elevar la eficiencia de las flotas y favorecer la producción de vehículos híbridos y eléctricos.
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras había estimado que aquellas reglas permitirían ahorrar 70.000 millones de galones de combustible a lo largo de 25 años. Esa cifra corresponde a una proyección de largo plazo y no al gasto que afrontaría un comprador concreto.
Menor consumo, menores emisiones
La flexibilización también podría elevar las emisiones si prolonga la venta de automóviles que necesitan más gasolina para recorrer la misma distancia. Especialistas en transporte y clima citados en la información de base advierten que requisitos menos exigentes reducen el incentivo para fabricar modelos eficientes.
Hay diferencias sobre el efecto que tendrá el cambio en los autos eléctricos. Algunos analistas consideran que podría limitar las opciones disponibles para los consumidores; otros sostienen que los menores costos de uso mantendrán el interés por esos vehículos. Para quien esté por comprar un auto, la cifra de consumo del modelo sigue siendo un dato útil junto al precio de venta.
















