Un seguro de viaje suele costar entre el 4% y el 8% del presupuesto del viaje, pero las coberturas cambian según la póliza.
La diferencia principal está entre proteger el dinero invertido y contratar asistencia médica para una emergencia. Los planes médicos no aseguran el costo del viaje, mientras los integrales combinan varias protecciones.
Precios de referencia para comparar
Squaremouth registra un promedio de 458 dólares para las pólizas integrales vendidas en su plataforma entre el 29 de octubre de 2025 y el 29 de octubre de 2026. El importe aumentó un 8% en la comparación de los últimos 365 días que presenta la empresa.
En ese mismo período, los planes médicos promediaron 87 dólares. Son productos distintos: pagar menos por asistencia sanitaria no equivale a tener protección frente a la cancelación de las vacaciones.
La Asociación de Seguros de Viaje de Estados Unidos, USTIA, sitúa el costo habitual entre el 4% y el 8% del valor total del viaje. Para un presupuesto de 1000 dólares, esa referencia supone entre 40 y 80 dólares. La edad, el destino y la duración influyen en el precio.
Cancelaciones, salud y equipaje no son lo mismo
La protección por cancelación o interrupción puede reembolsar gastos no recuperables cuando ocurre una causa prevista en el contrato. Una enfermedad o un fallecimiento familiar pueden figurar entre esos supuestos. No significa que cualquier cambio de planes permita recuperar el dinero.
La modalidad de cancelación por cualquier motivo, conocida como CFAR, amplía las causas admitidas, pero añade un costo y mantiene condiciones propias.
Las pólizas también pueden contemplar atención médica, evacuación sanitaria y compensaciones por equipaje perdido o retrasado. USTIA incluye entre las prestaciones habituales una línea de asistencia disponible las 24 horas para ayudar durante una emergencia.
Ante una demora, determinados planes cubren gastos adicionales de alojamiento y alimentación. Los reembolsos dependen de las condiciones y límites contratados.
¿Qué revisar antes de contratar?
Antes de comprar otro seguro de viaje, conviene comprobar las protecciones de la tarjeta de crédito, el seguro médico y la póliza del hogar. Algunas pueden extenderse a ciertos gastos durante el recorrido. También deben revisarse los deducibles, las exclusiones y los topes de reembolso.
USTIA recomienda preguntar por enfermedades preexistentes, lesiones deportivas y tiempos de espera para reclamar por retrasos. Para quienes viajan con frecuencia, plantea considerar una póliza anual. También distingue entre cobertura primaria y secundaria: la segunda exige reclamar primero al otro seguro correspondiente.














