La crisis energética en Cuba ya afecta de forma directa la vida escolar y amenaza la continuidad del aprendizaje en varias comunidades del país.
La advertencia fue hecha por la Unesco, que alertó sobre los riesgos para estudiantes y docentes cuando los apagones, las dificultades de transporte y los problemas cotidianos impiden sostener con normalidad la asistencia a las aulas.
Unesco advierte sobre la asistencia a las escuelas
Anne Lemaistre, directora de la Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en La Habana, señaló que la situación energética actual dificulta la presencia regular de docentes y estudiantes en los centros educativos.
Según Lemaistre, la crisis compromete la eficacia del aprendizaje y también limita el disfrute de una vida social normal.
La representante de Unesco advirtió que las consecuencias pueden extenderse a largo plazo para toda una generación de cubanos en edad escolar.
La alerta Unesco educación Cuba apunta a un problema que va más allá del funcionamiento diario de las escuelas. La interrupción de clases, los cambios de horarios y las dificultades para llegar a los centros docentes afectan el proceso educativo.
Escuelas dañadas por huracanes y terremotos
Durante el último año, Unesco apoyó la respuesta educativa en 41 escuelas cubanas.
La intervención benefició a más de 10 mil estudiantes y a mil docentes, según la información divulgada.
Ese apoyo llegó a 14 centros educativos afectados por los huracanes Rafael y Oscar, así como por el terremoto registrado en Guantánamo, Granma, Artemisa y La Habana.
También fueron atendidas 27 escuelas impactadas por el huracán Melissa en Granma y Santiago de Cuba.
Estos daños se suman a las limitaciones provocadas por la crisis energética. En muchas zonas, la recuperación de las escuelas depende de recursos materiales, transporte, estabilidad eléctrica y condiciones mínimas para mantener las clases.
Llamado a mantener abiertas las aulas
En febrero de 2026, Unesco pidió a socios internacionales sumar esfuerzos para garantizar la continuidad del aprendizaje en Cuba.
La organización solicitó mantener las instituciones educativas como espacios seguros, inclusivos y protectores para estudiantes, docentes y comunidades.
El comunicado también recordó que Cuba ha enfrentado durante más de 6 décadas medidas coercitivas unilaterales con efectos documentados en distintos sectores, incluida la educación.
La situación se ha agravado en los últimos años por fenómenos hidrometeorológicos y sismicos que dañaron infraestructuras escolares y afectaron procesos de enseñanza en varias provincias.
La escuela como espacio de protección
Unesco subrayó que la educación es un derecho humano fundamental.
En situaciones de emergencia, la escuela también funciona como un espacio de protección, estabilidad y acompañamiento para niños, adolescentes, docentes y familias.
La organización insistió en que garantizar el funcionamiento seguro y continuo de las instituciones educativas resulta esencial para la respuesta humanitaria y para cualquier estrategia de desarrollo sostenible.
Para miles de familias cubanas, la continuidad escolar depende ahora de condiciones básicas que no siempre están garantizadas: electricidad, transporte, instalaciones seguras y presencia estable de maestros en las aulas.












