Los arrestos de ICE y el temor a las detenciones dificultan la contratación de trabajadores agrícolas en el condado de Hidalgo, al sur de Texas.
JB Álvarez lleva un año sin conseguir más de 40 personas para sembrar o cosechar. Antes reunía cuadrillas de entre 100 y 150 trabajadores, según relató mientras sembraba jalapeños cerca de la frontera.
Algunos integrantes de su cuadrilla han sido detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Otros, dijo, permanecen en sus casas por miedo a salir. Su caso muestra cómo los arrestos de ICE afectan la disponibilidad de mano de obra en la zona.
La construcción también pierde trabajadores
La dificultad para contratar se extiende a las obras. Benigno Meléndez, propietario de una empresa de construcción en Weslaco, asegura que su negocio se redujo a la mitad. Atribuye la caída tanto a la falta de personal como al aumento del costo de los materiales.
Meléndez cuenta que él y otros constructores han colocado vallas y letreros de propiedad privada alrededor de las obras para impedir la entrada de agentes. El empresario votó por Donald Trump, pero ahora considera que aquella decisión fue «incorrecta».
La dependencia del sector respecto a la mano de obra migrante va más allá de estos testimonios. Según el American Immigration Council, los inmigrantes representaban el 40 % de los trabajadores de la construcción en Texas en 2022. Los trabajadores indocumentados constituían el 23,3 % del total del sector ese año.
El temor cambia la rutina diaria
Un trabajador mexicano de la construcción identificado con el nombre ficticio de Pablo relata que limita sus desplazamientos al trayecto entre su casa y el empleo. Tiene 54 años y vive en McAllen con su esposa y sus dos hijos.
«No se puede salir a ninguna parte, no tengo vida social», dijo al describir cómo el temor a una detención ha reducido sus actividades fuera del trabajo.
El impacto político en el sur de Texas
El descontento también aparece en las disputas electorales de noviembre. Una encuesta realizada entre el 26 de agosto y el 3 de septiembre encontró que el 61 % de los votantes hispanos consultados en Texas tenía una opinión desfavorable de ICE. Ese resultado no anticipa por sí solo el desenlace de las elecciones.
Mayra Flores, excongresista republicana por el disputado distrito 34, atribuye las dificultades de su partido a fallas de comunicación y a la falta de asesores locales. En contraste, Javier Palomarez, director del Hispanic Business Council, considera que las políticas migratorias alejarán a votantes del sur de Texas de los republicanos.
















