¿Coches eléctricos? Cuba se lo piensa

Este artículo fue publicado hace 2 años.

El gobierno cubano está buscando alternativas a la dependencia petrolera y el desabastecimiento actual, y un proyecto que apunta al uso de coches eléctricos fue analizado en el Congreso Universitario Internacional 2020, celebrado en La Habana, capital cubana. Con el uso de vehículos alimentados por baterías, la Isla reduciría la dependencia de los combustibles tradicionales y rejuvenecería la flota automovilística. El problema es que el 85% de la electricidad que necesitan esos coches se produce a partir de combustibles fósiles, que Cuba no tiene. 

La idea fue presentada en el Congreso por la Universidad de Cienfuegos y el Politécnico José Antonio Echeverría. Ambos centros educativos hicieron un análisis sobre la posible “revolución eléctrica”. En Cuba, sin embargo no es algo nuevo, ya existe la empresa estatal Aguas de La Habana, que opera una flota de 22 autos eléctricos, con lo que logra ahorros considerables en los costos de operación. Con la importación de coches eléctricos se obtiene un ahorro de combustible y la calidad del transporte público mejoraría. Aunque sigue existiendo un gran signo de interrogación, la fuente de la que obtener electricidad. Solo tendría sentido si la energía proviniera de fuentes renovables.

Altos precios en el transporte en Cuba por déficit de petróleo

Pero la propuesta presentada en el Congreso Universitario 2020 llega en un momento particularmente crítico. Conducir con vehículos endotérmicos se ha vuelto prohibitivo para una gran parte de la población. Las carriolas eléctricas, ya muy extendidas (hay unas 200 mil en la Isla) e importadas de China, se han convertido en esenciales para resistir la escasez de combustibles. 



Cuba desea ir de lo ínfimo a lo máximo, o sea de ser una de las naciones con la flota de automóviles más obsoleta del mundo hasta ser pionera de la movilidad eléctrica masiva. Cuba aspira a una menor dependencia energética de los combustibles fósiles, en su mayoría importados y llegados al país en cantidades limitadas, principalmente de Venezuela, y una renovación total de vehículos privados y públicos. 


Altos precios en el transporte en Cuba por déficit de petróleo

Muchos de los autos en Cuba son de fabricación estadounidense, que datan de las décadas de 1950 y 1960. Lo que hace de la Isla una especie de museo al aire libre de cuatro ruedas, donde lo mismo hay un Cadillac que un Chevrolet. La flota automotriz, en general, tiene una edad promedio de 35 años. Con su encanto indudable pero definitivamente inseguros, muy contaminantes y, por supuesto, muy lejos de ser eficientes. De ahí la idea de defender la causa de la electromovilidad, la misma que permitiría a Cuba prescindir de toneladas y toneladas al año de combustibles.  

Para Cuba, el deseo eléctrico además sería un regreso a sus orígenes, pues en 1899, de hecho, la Havana Electric Railway Company, una empresa con sede en Nueva Jersey (Estados Unidos), adquirió el derecho de instalar un tranvía eléctrico en la capital cubana, que entró en servicio en 1901. En las carreteras de toda la Isla en esos años, operaban 533 tranvías y 10 locomotoras eléctricas.  

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