El gobierno cubano anunció este 5 de junio, su enésimo plan estatal, para retirar los deambulantes (mendigos) que pululan en las calles de todo el país. Una imagen que crece cada día ante la inflación y la escasez.
Según un reporte de la Presidencia de Cuba, hay que lanzar un plan para controlar a las «personas con conducta deambulante», como le llaman desde el poder a quienes hacen su vida en las calles y aceras de las ciudades. Mendigos, en cualquier otra parte del mundo.
Tras más de una década de medidas y políticas para «controlar» esta situación, el gobierno cubano actualizó sus medidas debido a la realidad actual de la isla, que es más dura que hace 10 años.
La ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, señaló que estas personas, en su gran mayoría hombres, mantienen ese comportamiento por varias causas, entre ellas, la «inestabilidad e inseguridad del lugar de permanencia, carencia de autocuidado y autonomía económica, así como de proyecto de vida favorable».
«Habitualmente se evidencia transgresión de las normas de convivencia y de disciplina social”, añadió.
Plan cubano para retirar deambulantes de las calles
Como solución y seguimiento, el plan del gobierno cubano para retirar deambulantes de las calles, habló de centros de «protección social» en varias provincias como: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Villa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey, Holguín, Granma y Santiago de Cuba.
Allí, asegura la funcionaria, deben evaluar clínicamente a estos «vulnerables» y atender sus problemas. Ahora, añaden, aumentarán el número de centros, en la provincia de Las Tunas.
La oficialidad contabiliza en estos centros, casi 4 mil personas, el 87% son hombres; el 50% se encuentra entre 41 y 59 años. Algunos tienen discapacidad, otros trastornos psiquiátricos, otros problemas de consumo de alcohol y otro gran porciento no tiene domicilio a donde acudir.
La actualización de la política del gobierno cubano para retirar de a poco los deambulantes de las calles, le da prioridad a estos centros y ratifica que son los gobiernos municipales quienes tienen que prever, atender, controlar y tomar decisiones, respecto a estas «personas con conducta deambulante».













