Escasez de efectivo en Cuba provoca largas colas, conflictos y hasta daños en cajeros, según un diario del propio oficialismo cubano.
La escasez de efectivo en Cuba se ha convertido en un nuevo foco de tensión para la población, especialmente en La Habana, donde las largas colas frente a los cajeros automáticos han comenzado a estar acompañadas de discusiones, insultos, peleas y denuncias de robos.
Un artículo publicado por el medio oficialista Trabajadores describe el deterioro de la convivencia que se está produciendo alrededor de la obtención de dinero en efectivo y advierte que el problema ya trasciende la dificultad económica para adquirir billetes.
Según el texto, las colas frente a los cajeros de La Habana se han convertido en escenarios de enfrentamientos entre clientes y trabajadores de los servicios financieros. Las prolongadas esperas, muchas veces bajo el sol, aumentan la tensión entre personas que necesitan retirar dinero para afrontar sus gastos cotidianos.
¿Por qué falta efectivo en Cuba?
El propio medio oficialista atribuye las dificultades para acceder al efectivo a varios factores.
Entre ellos menciona el bajo retorno del dinero al sistema bancario, la concentración de efectivo en pequeñas y medianas empresas, la inflación —que obliga a retirar cantidades cada vez mayores de dinero— y los frecuentes apagones.
Los cortes eléctricos también afectan directamente las operaciones bancarias, ya que pueden interrumpir la conectividad y dejar fuera de servicio los sistemas utilizados para retirar efectivo.
La situación se agrava porque cada vez se necesita más dinero físico para realizar determinadas operaciones, mientras el acceso a los cajeros continúa limitado.
Uno de los fenómenos que denuncia el artículo es la aparición de los llamados coleros, personas que venden turnos para acceder a los cajeros automáticos.
Según el texto, en diferentes espacios cercanos a las sucursales bancarias se han vuelto frecuentes estas prácticas, aprovechando las largas filas y la necesidad de los clientes de obtener dinero.
También se señala como una práctica extendida el cambio de dinero mediante transferencias, pero con comisiones que rondan el 10 %.
En medio de la escasez de efectivo, algunas personas optan por estas alternativas informales para evitar permanecer durante horas en las colas de los cajeros.
Dos cajeros destruidos en una sucursal de La Habana
La tensión llegó también a convertirse en un problema para las propias instalaciones bancarias.
El artículo menciona un incidente ocurrido en la sucursal 300, ubicada en Diez de Octubre y Lacret, donde dos cajeros automáticos fueron dañados de manera irreparable.
El episodio llevó a los directivos del Banco Metropolitano a tomar medidas para proteger los equipos restantes dentro de la propia sede.
El medio oficialista aclara que las dificultades para acceder al efectivo no justifican actos vandálicos ni agresiones contra las instalaciones bancarias.
Gritos, insultos y disputas por retirar dinero
La falta de efectivo también está provocando enfrentamientos entre clientes y trabajadores encargados de los servicios financieros.
El texto recoge situaciones de gritos e insultos y cuestionamientos de los usuarios ante las limitaciones para retirar dinero.
Entre las preguntas que aparecen en medio de estas discusiones están: “¿Qué puedo hacer con menos de 3 mil pesos?” o “¿Quién me va a aceptar pagar con billetes de 5?”
Estas expresiones reflejan una de las consecuencias de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo: incluso cuando una persona logra retirar dinero, la cantidad disponible puede resultar insuficiente para cubrir sus necesidades.
El artículo de Trabajadores advierte que el problema no se limita a la ausencia de billetes.
La publicación llama la atención sobre la normalización de conductas como los abusos, las faltas de respeto y las confrontaciones en medio de las colas.
En ese sentido, plantea que exigir un comportamiento adecuado a los ciudadanos no es suficiente y que también resulta necesario revisar los mecanismos bancarios para evitar que la precariedad termine convirtiendo los servicios financieros en escenarios de confrontación cotidiana.
La escasez de efectivo se suma así a otras dificultades que enfrenta la población cubana y que complican cada vez más las operaciones financieras del día a día.
Para quienes necesitan retirar dinero, el proceso puede implicar largas esperas, cajeros fuera de servicio, limitaciones en las cantidades disponibles y, en algunos casos, recurrir a alternativas informales con el correspondiente pago de comisiones.
















