Rusia ya no es una salida tan sencilla para los cubanos: deportados terminan en terceros países

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Cubanos que emigran por Rusia enfrentan un nuevo riesgo: algunos deportados terminan en terceros países.

Rusia se ha convertido en una de las principales puertas de salida para cubanos que buscan emigrar debido a que los ciudadanos de la Isla pueden viajar al país sin necesidad de solicitar una visa para estancias de hasta 90 días dentro de un período de 180 días.

Sin embargo, un caso ocurrido con una joven de Mayabeque muestra los riesgos que pueden aparecer cuando la permanencia en territorio ruso se prolonga más allá de lo permitido.

Yalina González Morales, una cubana de 29 años, salió de Cuba rumbo a Rusia junto a su esposo en abril de 2025. Más de un año después, tras permanecer meses bajo custodia migratoria, fue expulsada de Rusia y terminó en Uzbekistán, según un reportaje de Cubanet citado por CiberCuba.

La joven aseguró que las autoridades rusas le hicieron creer que sería enviada de regreso a Cuba. Sin embargo, cuando el avión aterrizó, descubrió que se encontraba en Taskent, la capital de Uzbekistán.

¿Por qué tantos cubanos utilizan Rusia para emigrar?

El atractivo principal de Rusia para muchos cubanos es precisamente la posibilidad de viajar sin visa.

El acuerdo bilateral vigente permite a los ciudadanos cubanos entrar, salir, transitar y permanecer en Rusia sin visa durante un máximo de 90 días dentro de cada período de 180 días.

Pero existe una diferencia fundamental que quienes utilizan esta vía migratoria deben tener muy presente: entrar sin visa no significa tener autorización para vivir o trabajar indefinidamente en Rusia.

El propio acuerdo entre ambos países establece que quienes pretendan permanecer más de 90 días o realizar actividades laborales o comerciales deben obtener la autorización correspondiente conforme a las leyes rusas.

Precisamente ahí comienzan los problemas para algunos cubanos que llegan con la intención de buscar trabajo y establecerse.

Una salida sin visa que puede terminar en deportación

El caso de Yalina muestra cómo una vía utilizada inicialmente para viajar puede transformarse en una situación migratoria mucho más complicada.

Según el testimonio recogido por CiberCuba, la joven y su esposo llegaron a Rusia el 6 de abril de 2025 y posteriormente encontraron empleo en la ciudad de Kolomna.

Durante aproximadamente diez meses trabajaron en tareas de limpieza de calles, recogida de basura y retirada de hielo durante el invierno.

La pareja terminó viviendo junto a otras personas en una vivienda compartida y, según Yalina, las condiciones laborales eran muy duras.

El 27 de abril fueron detenidos por la policía. Después de pasar varios días bajo custodia, fueron trasladados a un centro de deportación, donde la joven permaneció alrededor de tres meses.

Yalina pensaba que regresaría a Cuba

Después de varios meses bajo custodia, Yalina fue trasladada al aeropuerto acompañada por agentes rusos.

Según su testimonio, le hicieron creer que el destino final sería Cuba.

Sin embargo, no pudo comprobar personalmente el itinerario antes de subir al avión. Solo descubrió lo ocurrido cuando llegó a Taskent y recuperó su pasaporte después de pasar el control fronterizo.

La joven quedó así en un país en el que no tenía previsto establecerse y donde tampoco contaba con los recursos necesarios para regresar a Cuba.

Su esposo, Ronniel, permanecía detenido en Rusia cuando se publicó el reportaje, y Yalina aseguró que no tenía información precisa sobre su situación.

Uzbekistán tampoco es una solución para los cubanos deportados

La situación se complicó todavía más porque las autoridades uzbekas le indicaron que solo podía permanecer un período limitado en el país.

Según el relato difundido por CiberCuba, la joven temía que una vez terminado ese plazo pudiera ser detenida nuevamente por las autoridades migratorias.

Otros cubanos expulsados de Rusia también habrían terminado en Uzbekistán, creando una situación especialmente complicada para personas que llegaron allí sin recursos suficientes para mantenerse o comprar un pasaje hacia Cuba.

Los afectados incluso crearon un grupo de Telegram para mantenerse comunicados y compartir información sobre sus respectivas situaciones.

Volver a Cuba puede costar más de 1.000 dólares

Uno de los principales problemas para estos cubanos es el costo de regresar desde Asia Central.

Desde Taskent no existe una conexión aérea directa con La Habana. Según la información proporcionada en el caso de Yalina, el viaje requiere una escala en Estambul.

Esto puede convertir el regreso a Cuba en un gasto difícil de asumir para una persona que acaba de pasar meses detenida y que no tiene ingresos.

Una consulta de tarifas realizada el 11 de agosto situó el pasaje de ida entre 1.310 y 1.703 dólares, según los datos citados en el reportaje.

Para una familia cubana que ya enfrenta dificultades económicas, reunir esa cantidad puede resultar prácticamente imposible.

El caso ocurre además en un momento en que Rusia ha endurecido algunas de sus normas migratorias.

Según la información difundida sobre las nuevas reglas, los extranjeros que pierdan su empleo o no cumplan determinados requisitos pueden disponer de un período muy corto para abandonar el territorio ruso.

Esto resulta especialmente relevante para los cubanos que llegan sin visa pensando en encontrar posteriormente un trabajo y permanecer en el país.

El régimen sin visa continúa vigente, pero no elimina la obligación de respetar las normas migratorias rusas. La información oficial rusa confirma actualmente que los ciudadanos cubanos pueden entrar sin visa hasta 90 días dentro de un período de 180 días.


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