El gobierno cubano reinició la venta de frijoles en la red de comercio estatal, tras meses de ausencia, pero lo hace con límites estrictos y en medio de una crisis que no cede.
Venta controlada en La Habana

El Ministerio del Comercio Interior (MINCIN) informó que, gracias a la existencia de frijol de producción nacional, se decidió ofrecer nuevamente este producto en las bodegas, bajo un esquema controlado.
En el caso de La Habana, cada consumidor podrá comprar únicamente una libra, que quedará registrada en la libreta de abastecimiento.
La venta se realizará según el vínculo de cada núcleo con su bodega habitual.

Precio oficial y duración de la oferta
El precio establecido por el gobierno para esta oferta especial es de 196 pesos cubanos por libra, tal como recoge la Gaceta Oficial.
Esta cifra contrasta con los precios del mercado informal, donde el frijol ha llegado a venderse por hasta 350 pesos en provincias como Cienfuegos.
La venta estará vigente por 15 días desde que comience en cada establecimiento, un período que busca escalonar la distribución y mantener el control del proceso, según la nota oficial.
Oferta adicional, no parte de la canasta básica
El MINCIN precisó que esta venta no sustituye los granos de la canasta básica, sino que constituye una opción adicional para quienes deseen adquirir más alimentos.
También aclaró que la decisión pretende evitar el acaparamiento, aunque evitó vincularla con la escasez generalizada que vive el país.
Escasez persistente y precios desbordados
Pese al anuncio oficial, la medida apenas representa un alivio momentáneo. La falta de alimentos básicos sigue siendo una de las principales angustias de los cubanos.
La inflación en productos esenciales, como los frijoles, continúa desbordada, y los topes de precios impuestos por el Ministerio de Finanzas y Precios no han logrado frenar el alza ni mejorar el suministro.
En muchas zonas del país, conseguir frijoles se había vuelto casi imposible.
Algunos vendedores independientes han llegado a ofrecerlos a precios que duplican o triplican los establecidos por el Estado, en un entorno donde la oferta es escasa y la demanda urgente.
Dependencia de las importaciones
La falta de frijoles de producción nacional obligó a Cuba a recurrir nuevamente a las importaciones.
En meses recientes, Argentina envió al país un cargamento de 10 mil toneladas de frijoles negros, evidencia clara de la pérdida de autosuficiencia en productos que antes formaban parte estable de la dieta cubana.
Este retroceso en la producción nacional de alimentos se ha reflejado con crudeza en la distribución estatal.
En 2024, la canasta normada sufrió retrasos y recortes graves, con la ausencia prolongada de café, aceite y frijoles, dejando a millones de familias sin acceso a productos básicos durante semanas.
La venta actual de frijoles en bodegas, aunque celebrada por el gobierno como una buena noticia, no resuelve el problema de fondo: la inseguridad alimentaria creciente en una isla donde el salario medio no alcanza para cubrir ni lo más esencial.













