Atlántico bajo vigilancia: aumenta el potencial ciclónico y NOAA anticipa un El Niño muy fuerte

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El Atlántico comienza la semana con varias zonas bajo vigilancia, aunque ninguna representa por ahora una amenaza directa para Cuba. El polvo del Sahara y otras condiciones atmosféricas siguen limitando parte de la actividad tropical.

La atención se concentra especialmente en una perturbación sobre el Atlántico oriental y central. Su potencial de desarrollo ha aumentado mientras avanza sobre aguas tropicales.

Tres zonas bajo vigilancia en el Atlántico

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos mantiene actualmente tres áreas con posibilidades de desarrollo ciclónico.

La de mayor interés se encuentra en el Atlántico oriental y central. Las condiciones podrían favorecer una organización gradual durante los próximos días mientras el sistema avance hacia el oeste.

El NHC elevó hasta 60% la probabilidad de formación de un ciclón tropical durante los próximos siete días. A corto plazo, la posibilidad sigue siendo considerablemente menor.

Otra perturbación se desplaza por el Atlántico central. Las condiciones atmosféricas serían menos favorables a medida que avance hacia el Caribe.

Una tercera zona se localiza en el Atlántico subtropical occidental, al noroeste de Bermudas. También presenta bajas posibilidades de desarrollo.

Hasta el momento no existe ningún ciclón tropical activo en la cuenca atlántica ni una amenaza definida para Cuba.

Polvo del Sahara y pocas lluvias sobre Cuba

Una extensa masa de aire seco y polvo sahariano continúa extendiéndose desde el Atlántico hacia el Caribe.

Parte de ese material podría alcanzar Cuba durante esta semana y contribuir a limitar la formación de lluvias en determinadas zonas.

Los vientos alisios también seguirán dominando buena parte del Caribe. En el Caribe oriental pueden generar oleaje significativo, especialmente en zonas marítimas expuestas.

Además, durante la semana podrían desarrollarse bajas en niveles altos de la atmósfera sobre el Caribe.

Estos sistemas pueden favorecer algunos chubascos y tormentas durante las tardes, incluso cuando exista poca humedad disponible.

El Niño podría fortalecerse considerablemente

A este escenario se suma una señal climática que comienza a ganar importancia de cara a finales de 2026.

El fenómeno de El Niño ya está presente en el Pacífico ecuatorial y continúa fortaleciéndose.

Las proyecciones oficiales de NOAA indican una probabilidad del 81% de que alcance una intensidad considerada muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026.

De cumplirse ese escenario, podría situarse entre los episodios de El Niño más intensos registrados desde 1950.

NOAA calcula además una probabilidad del 97% de que El Niño continúe hasta comienzos de la primavera de 2027.

¿Qué podría pasar durante el invierno 2026-2027?

Los inviernos bajo la influencia de El Niño suelen modificar de forma importante los patrones meteorológicos de Norteamérica.

En el sur de Estados Unidos aumentan normalmente las probabilidades de condiciones más húmedas y frescas. El efecto puede sentirse desde Texas y la costa del Golfo hasta Florida.

El norte estadounidense y algunas zonas de Canadá tienden, por el contrario, a registrar condiciones más cálidas durante este tipo de episodios.

El comportamiento exacto del próximo invierno todavía no puede determinarse con varios meses de anticipación.

NOAA advierte que incluso un El Niño muy fuerte no garantiza que todos sus efectos históricos aparezcan en cada región.

Para Cuba y el resto del Caribe será necesario seguir la evolución atmosférica durante los próximos meses, tanto por la temporada ciclónica como por el fortalecimiento de El Niño.


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