La crisis energética en Cuba podría empeorar todavía más en las próximas semanas tras conocerse que un petrolero ruso cargado con diésel ya no tendría como destino final la isla.
La noticia llega en medio de apagones prolongados, problemas en el transporte y una situación cada vez más complicada para el suministro de combustible en el país.
El cambio ocurre además en un momento de máxima tensión política entre Washington y La Habana, con nuevas sanciones, presiones sobre los envíos de petróleo y crecientes especulaciones sobre posibles movimientos más duros de Estados Unidos contra el gobierno cubano.
El buque dejó de dirigirse hacia Cuba
Según datos de monitoreo marítimo publicados por varios medios internacionales, el petrolero ruso “Universal” abandonó la ruta que mantenía hacia Cuba tras pasar semanas prácticamente inmóvil en aguas del Atlántico.
La embarcación transportaba alrededor de 240 mil barriles de diésel, aunque algunas estimaciones elevan la carga hasta cerca de 300 mil barriles.
Hasta hace pocos días, los registros marítimos seguían identificando a Cuba como destino final. Posteriormente, el sistema cambió la referencia a “for order”, una expresión usada cuando un buque queda pendiente de nuevas instrucciones.
Un golpe duro para el sistema energético cubano
La posible pérdida de ese cargamento representa un problema serio para la isla.
Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de los últimos años, con apagones que en algunas provincias superan ampliamente las 15 y 20 horas diarias.
La falta de combustible también afecta el transporte público, la distribución de alimentos, la actividad industrial y el funcionamiento de numerosas termoeléctricas.
Desde finales de marzo la isla no recibe un cargamento petrolero importante, cuando otro buque ruso descargó combustible en Matanzas.
Rusia había prometido reforzar los envíos
En abril, funcionarios rusos habían asegurado que Moscú aumentaría el suministro energético hacia Cuba.
El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsivilev, declaró entonces: “No dejaremos a los cubanos en apuros”.
Las autoridades rusas anunciaron además posibles inversiones en proyectos energéticos y exploración petrolera dentro de la isla.
Sin embargo, el cambio de rumbo del “Universal” ahora genera dudas sobre la capacidad real de mantener esos compromisos en medio de la presión internacional.
La presión de Estados Unidos sobre el petróleo cubano
Washington ha endurecido durante los últimos meses las restricciones contra los suministros energéticos destinados a Cuba.
Las sanciones y presiones impulsadas por la administración de Donald Trump han complicado especialmente los envíos procedentes de Venezuela y otros aliados del gobierno cubano.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó esta semana que Cuba “está en muchos problemas” y calificó a la isla como “un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas”.
También acusó al conglomerado militar GAESA de controlar buena parte de la economía cubana sin beneficiar realmente a la población.
Contactos discretos entre Washington y La Habana
Pese al aumento de la tensión pública, varios reportes indican que continúan conversaciones discretas entre funcionarios estadounidenses y representantes vinculados al entorno del poder cubano.
Incluso trascendió recientemente que el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una visita a Cuba.
Todo esto ocurre mientras aumentan los movimientos militares estadounidenses en el Caribe y medios como Politico publican análisis sobre posibles escenarios de acción contra La Habana.
Más incertidumbre para la población
Mientras continúan las negociaciones y las tensiones políticas, la situación diaria dentro de Cuba sigue deteriorándose.
La falta de combustible afecta desde la cocción de alimentos hasta el funcionamiento del transporte y la conservación de productos básicos.
La incertidumbre sobre la llegada o no de nuevos cargamentos petroleros añade todavía más presión a una población que enfrenta apagones constantes y una crisis económica cada vez más profunda.













