El Gobierno cubano anunció que permitirá a los cubanos residentes en el exterior participar como socios o propietarios de empresas privadas dentro de la isla.
La medida forma parte de un paquete económico presentado en un momento de fuerte presión política y económica sobre La Habana.
El anuncio se produce pocas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que “de una forma u otra” tomará Cuba y que para él “sería un honor”. En medio de una crisis económica profunda, el régimen intenta ahora abrir nuevas vías para atraer capital desde la diáspora.
Participación en empresas sin residencia en la isla
Las autoridades informaron que los cubanos que viven fuera del país podrán participar en empresas privadas aunque no tengan residencia efectiva en Cuba.
Esto permitirá que emigrados cubanos inviertan directamente en negocios dentro del país y participen como socios o propietarios dentro del sector privado.
Hasta ahora, la participación económica de la diáspora estaba limitada en gran medida al envío de remesas o al apoyo informal a negocios familiares.
Proyectos que van más allá de los pequeños emprendimientos
Según explicó el viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, la participación de cubanos en el exterior no se limitará a pequeños negocios.
Los emigrados podrán involucrarse también en proyectos de mayor escala, incluidos negocios vinculados a infraestructuras y otras actividades económicas más amplias.
Esto abre la puerta a inversiones en sectores productivos que hoy enfrentan serias limitaciones por falta de financiamiento.
Asociaciones con empresas dentro de Cuba
Las nuevas disposiciones también permitirán que cubanos residentes en el exterior se asocien con empresas privadas cubanas mediante diferentes modalidades empresariales.
Estas alianzas buscan facilitar la cooperación económica entre actores dentro y fuera del país y canalizar capital hacia nuevos proyectos.
El objetivo oficial es ampliar las fuentes de financiamiento en un contexto marcado por la escasez de divisas y el deterioro de la economía nacional.
Una apertura marcada por la crisis y las tensiones políticas
El anuncio llega en uno de los momentos más delicados para la economía cubana en décadas. La isla enfrenta apagones frecuentes, caída de la producción y una grave escasez de divisas.
En ese escenario, el gobierno intenta captar recursos desde el exterior y reforzar los vínculos económicos con la comunidad cubana emigrada.
La decisión también coincide con un aumento de la presión política desde Washington y con el endurecimiento del discurso de la administración estadounidense hacia La Habana.













