Miguel Díaz-Canel volvió a señalar a Estados Unidos como responsable directo de la situación económica en Cuba. Lo hizo tras varios días de declaraciones desde Washington que han elevado la tensión entre ambos gobiernos.
El gobernante cubano reaccionó en redes sociales mientras el país atraviesa apagones, escasez y una creciente presión política desde el exterior.
Acusaciones directas contra Washington
En su mensaje, Díaz-Canel afirmó que Estados Unidos utiliza la crisis interna como argumento para justificar sus acciones contra la isla.
“EE.UU. amenaza públicamente a Cuba (…) y usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas”, escribió.
También acusó a Washington de intentar controlar el país. Según dijo, busca “adueñarse del país, de sus recursos y de la economía”, y calificó el embargo como una “feroz guerra económica” contra la población.
Escalada de tensión con Trump y Rubio
Las declaraciones llegan tras una serie de pronunciamientos desde la Casa Blanca. Donald Trump calificó recientemente a Cuba como una “nación fallida” y sugirió que Estados Unidos podría actuar con libertad si hay cambios políticos en la isla.
El propio Trump incluso ha llegado a decir que podría “hacer lo que quiera” con Cuba, en medio de una estrategia de presión más dura.
Por su parte, Marco Rubio ha insistido en que el modelo cubano “no funciona” y ha pedido cambios profundos en la dirección del país.

Crisis energética y presión externa
Este cruce de declaraciones ocurre en un momento crítico para la isla. Cuba atraviesa una grave crisis energética, con apagones prolongados y fallos en el sistema eléctrico que han afectado a millones de personas.
La situación se ha agravado por la falta de combustible. La reducción del suministro de petróleo, especialmente desde Venezuela, ha golpeado la capacidad de generación eléctrica y ha tensado aún más la economía.
En paralelo, Washington ha endurecido las sanciones y ha limitado el acceso de Cuba a recursos energéticos, lo que forma parte de una estrategia de presión más amplia.
Conversaciones en medio del conflicto
A pesar del aumento de la retórica, ambos países mantienen contactos. Díaz-Canel ha reconocido que existe una “primera fase” de conversaciones bilaterales, aunque sin ofrecer detalles concretos.
Estos intercambios ocurren en un contexto complejo, donde las demandas de cambios políticos desde Estados Unidos contrastan con la postura del gobierno cubano, que insiste en resistir cualquier presión externa.
De hecho, el mandatario dejó claro su mensaje final: “Ante el peor escenario, a Cuba la acompaña una certeza: cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”.
Protestas y malestar interno
Mientras tanto, la situación dentro del país sigue deteriorándose. Los apagones han provocado protestas en varias zonas, con cacerolazos y muestras de descontento en ciudades como La Habana y Santiago.
El malestar social crece en paralelo a la crisis económica. Para muchos cubanos, el problema ya no es solo el enfrentamiento con Estados Unidos, sino la falta de soluciones concretas dentro del propio sistema.
