Marco Rubio desmiente reporte del New York Times sobre Cuba y niega planes de cambio manteniendo a los Castro

Agregar Directorio Cubano en
Seguir en Discover
App Directorio Cubano
Directorio Cubano — App Oficial
Descarga gratis en Android y iPhone. Noticias, trámites y ayuda.

Marco Rubio salió al paso de una versión publicada por The New York Times sobre un posible escenario de negociación con Cuba. El secretario de Estado de Estados Unidos negó que Washington haya planteado la salida de Miguel Díaz-Canel como condición para avanzar con La Habana.

La reacción no se limitó al desmentido. También reavivó una discusión sensible entre cubanos dentro y fuera de la isla: si un cambio de rostro en la presidencia serviría de algo mientras el poder real siga en las mismas manos.

Rubio califica la información de falsa

Rubio respondió este martes desde su cuenta en X. Allí rechazó de forma frontal el reportaje del diario estadounidense, que había citado a cuatro fuentes anónimas supuestamente conocedoras de contactos entre ambos gobiernos.

“La razón por la que tantos medios de comunicación estadounidenses siguen publicando noticias falsas como esta es porque continúan basándose en charlatanes y mentirosos que afirman estar bien informados como sus fuentes”, escribió.

Con ese mensaje, el jefe de la diplomacia estadounidense buscó cortar una versión que ya había empezado a circular con fuerza. El texto sugería que la Casa Blanca habría trasladado al régimen cubano que la salida de Díaz-Canel podría facilitar avances en una negociación bilateral.

El punto que más molestó a muchos cubanos

La mayor polémica no estuvo solo en la supuesta salida del gobernante cubano. El centro del rechazo fue otro: la posibilidad de que un eventual cambio dejara intacta la estructura de poder que durante años ha girado alrededor de la familia Castro.

LEA TAMBIÉN:
ONU rechaza una salida militar para Cuba y pide diálogo ante nuevas tensiones con Estados Unidos

El propio reportaje señalaba: “Estados Unidos, hasta ahora, no está presionando por ninguna acción contra los miembros de la familia Castro, que siguen siendo los principales actores de poder en el país”.

Esa frase encendió las críticas. En muchas reacciones se repitió la misma idea: Díaz-Canel no representa el núcleo real del mando, sino una figura subordinada dentro de una élite política y militar donde Raúl Castro mantiene influencia decisiva.

Para ese sector, reemplazar al presidente sin tocar esa base no sería una transición. Sería apenas un ajuste de imagen.

Un cambio de figura no basta

La discusión volvió a poner sobre la mesa un tema que lleva años marcando el debate sobre Cuba. No se trata solo de quién aparece al frente del gobierno, sino de quién controla las decisiones de fondo.

Muchos cubanos ven cualquier fórmula de relevo limitada a Díaz-Canel como una salida cosmética. Entienden que mientras sobreviva la misma cúpula, no habrá cambios reales en el sistema político ni mejoras profundas para la población.

Por eso, el detalle más cuestionado del reporte fue precisamente ese. La permanencia del aparato de poder pesó más que cualquier mención a reformas graduales o gestos diplomáticos.

LEA TAMBIÉN:
Trump presiona al Supremo tras sus derrotas judiciales y apunta contra jueces que él nombró

El contexto político en Washington y La Habana

El artículo del Times también hablaba de la liberación de presos políticos y de una posible apertura económica más amplia, incluida mayor inversión extranjera. Sin embargo, esos elementos quedaron relegados por la controversia principal.

Las palabras de Rubio encajan con la línea que ha sostenido en los últimos meses. El secretario de Estado insiste en que la crisis cubana nace del propio modelo político y económico del régimen, no de un factor externo aislado.

Donald Trump también ha mantenido ese enfoque. Desde Washington se ha repetido que cualquier avance en la relación con Cuba dependerá de cambios internos concretos.

Mientras tanto, Díaz-Canel reconoció hace poco que existen contactos con Estados Unidos, aunque evitó ofrecer detalles. A la vez, sigue responsabilizando a las sanciones estadounidenses por la crisis energética y económica que golpea a la isla.

La opacidad vuelve a marcar el debate

La controversia deja otra vez al descubierto el hermetismo que rodea cualquier posible conversación entre ambos gobiernos. En ese terreno, los rumores avanzan rápido y las versiones cruzadas alimentan más dudas que certezas.

También confirma una posición cada vez más marcada entre muchos cubanos: el rechazo a una salida que cambie nombres, pero conserve intacto el andamiaje de poder.

Con apagones, escasez y un deterioro constante de las condiciones de vida, la discusión ya no pasa solo por la figura presidencial. Lo que está en juego es si existe una disposición real a desmontar un sistema que ha controlado el país durante décadas o si todo seguiría igual bajo otro rostro.


LEA TAMBIÉN:
Calor, lluvias y tormentas eléctricas marcarán el tiempo en Cuba este 18 de mayo

Radio
Ver TV