En estos momentos hay disponibilidad de gas licuado para la compra en divisas en Cuba, justo cuando miles de familias siguen pendientes de una distribución estatal cada vez más irregular. A continuaciónte explicamos el costo,las condiciones y dónde puedes comprar la balita de gas.
La noticia llega en un momento crítico. Los apagones limitan el uso de cocinas eléctricas y muchas casas dependen del GLP para resolver algo tan básico como preparar comida.
En muchos hogares, la falta de gas obliga a cocinar con carbón, leña o pequeños fogones improvisados.
Para quienes viven fuera de la isla y buscan ayudar a sus familiares, esta nueva vía puede resultar atractiva. Pero también abre una posibilidad para los propios cubanos dentro del país, siempre que tengan acceso a una tarjeta compatible y saldo disponible.
Una venta en divisas en medio de la escasez
La oferta permite comprar un cilindro de gas licuado de 10 kilogramos por 24 dólares.
El cliente debe entregar una balita vacía y en buen estado para poder recibir otra llena. Es decir, no se trata de una compra libre sin intercambio de cilindro.
El pago puede hacerse con tarjetas Clásica, AIS, Tropical, Visa o Mastercard.
Este punto marca una diferencia importante frente a otras plataformas usadas desde el exterior. En este caso, no necesariamente tiene que comprar un familiar emigrado. El propio usuario dentro de Cuba puede hacer la operación si dispone de una de esas tarjetas.
Muchos comentarios publicados por clientes destacan precisamente eso: que ahora la persona en la isla puede resolver directamente, sin depender tanto de una compra internacional o de un tercero fuera del país.
¿Qué tienda online vende el gas licuado?

La venta aparece en KMCERO, una plataforma presentada como mercado digital para derivados del petróleo.
Según la información visible en la página, el proveedor asociado es Progas. La operación se realiza completamente en dólares y deja fuera al peso cubano.
Hasta ahora, el punto de recogida visible se ubica en San Miguel del Padrón, La Habana, en la zona de Ciudadmar y 7ma.
Por el momento, no se trata de una red amplia de puntos de entrega. Sin embargo, algunos usuarios piden que se habiliten otros municipios y provincias debido a la alta demanda.
La disponibilidad dura muy poco
Uno de los detalles que más se repite en las reseñas es la rapidez con la que se agotan las balitas.
Varios clientes explican que hay que entrar temprano para intentar alcanzar disponibilidad antes de que aparezca el aviso de “agotado”.
Otros comentarios aseguran que el despacho es rápido y organizado, aunque reconocen que el producto desaparece rápidamente de la plataforma.
También se aclara que la compra no implica entrega inmediata. Después del pago, el cilindro debe recogerse al siguiente día hábil.

Opiniones divididas entre necesidad y malestar
Las reseñas muestran una mezcla de alivio y frustración.
Algunas personas califican el servicio como “muy buena opción” y consideran positiva la posibilidad de conseguir gas en medio de la crisis actual.
Otros usuarios piden más puntos de venta y cuestionan que un producto tan básico solo pueda comprarse en dólares.
También aparecen comentarios donde se señala que, aunque el sistema no resuelve el problema general, al menos permite cierta alternativa para quienes tienen acceso a divisas.
Las mismas balitas de siempre
Otro detalle que ha llamado la atención es que muchos clientes aseguran que los cilindros son iguales a los usados históricamente en el sistema estatal.
Eso ha generado preguntas sobre la logística, el origen del producto y la relación entre la plataforma y estructuras vinculadas al sistema tradicional de distribución de gas.
Algunos usuarios incluso comentan que “son las mismas balitas” que normalmente se entregan por la libreta.
Una diferencia enorme frente al mercado informal
Aunque la venta se realiza en dólares, el precio sigue estando por debajo de muchas ofertas informales vistas recientemente en redes sociales.
En grupos de compraventa y publicaciones particulares aparecen balitas llenas entre 35 mil y 45 mil pesos cubanos.
Frente a esas cifras, los 24 dólares parecen una opción más baja para quienes pueden acceder al sistema de pago digital.
Sin embargo, sigue existiendo una barrera importante: la mayoría de los salarios en Cuba continúan pagándose en pesos cubanos.
El gas se convierte en otro producto dolarizado
La reaparición del GLP en plataformas digitales confirma cómo productos básicos pasan cada vez más hacia esquemas de venta en divisas.
Mientras continúan los apagones y la distribución estatal sigue limitada, muchas familias sienten que cocinar depende ahora de tener dólares, tarjeta y conexión a internet.
Para algunos usuarios, la plataforma representa una solución temporal. Para otros, es otra señal de que el acceso a productos esenciales depende cada vez más de la dolarización parcial de la economía cubana.













