Estados Unidos decidió extender por un mes una licencia clave que permite operaciones con petróleo ruso ya cargado en buques.
La medida llega en un momento crítico para Cuba, que enfrenta una fuerte crisis energética.
El movimiento coincide con la posible llegada de otro cargamento de crudo ruso a la isla, en medio de apagones prolongados y falta de combustible.
Extienden licencia para evitar tensiones en el mercado
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la prórroga de la Licencia General 134B hasta el 16 de mayo. Esta autorización permite realizar transacciones vinculadas a petróleo ruso embarcado antes del 17 de abril.
La medida no elimina las sanciones contra Rusia. Solo establece una excepción limitada para evitar impactos en el mercado energético internacional, que atraviesa una etapa de alta volatilidad.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que el crudo incluido en la licencia ya estaba en tránsito. Afirmó que “el petróleo afectado ya estaba en tránsito y la licencia no proporcionaría beneficios financieros relevantes a Rusia”.
Se trata de la segunda extensión. La licencia anterior, 134A, había sido emitida en marzo y expiró el 11 de abril.
Un petrolero sancionado se dirige al Caribe
La decisión coincide con el trayecto del petrolero Universal, perteneciente a la naviera estatal Sovcomflot. El buque, sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido, navega hacia el Caribe.
El Universal partió del Báltico y cruzó el Canal de la Mancha el 8 de abril. Lo hizo escoltado por una fragata rusa. Su llegada a Cuba se estima para finales de mes.
Especialistas consideran muy probable que su destino final sea la isla. El investigador Jorge Piñón señaló que existe una alta probabilidad de que el cargamento termine en territorio cubano.
Envíos recientes sostienen el suministro
Este sería el segundo envío de petróleo ruso a Cuba en pocas semanas. El 31 de marzo llegó el petrolero Anatoli Kolodkin al puerto de Matanzas.
Ese cargamento transportaba cerca de 730.000 barriles de crudo. La cantidad cubría solo entre siete y diez días de consumo en la isla.
La operación fue posible gracias a una autorización humanitaria concedida por la administración de Donald Trump, pese a que la licencia anterior excluía a Cuba.
El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, confirmó el envío del Universal a inicios de abril. Durante un foro en San Petersburgo afirmó: “Un buque ruso rompió el bloqueo. Una segunda nave está en fase de carga, y no dejaremos a los cubanos en apuros”.
Crisis energética sin solución inmediata
Cuba atraviesa desde enero una crisis energética profunda. La situación empeoró tras la interrupción de los suministros desde Venezuela y México.
La isla produce unos 40.000 barriles diarios, pero necesita entre 90.000 y 110.000. Esta brecha ha provocado apagones de hasta 30 horas y un déficit eléctrico superior a 1.800 megavatios.
Además, la suspensión de envíos mexicanos a finales de enero eliminó una fuente que cubría cerca del 44 % de las importaciones de crudo del país.
Excepciones puntuales dentro de las sanciones
La nueva licencia 134B solo aplica a cargamentos ya embarcados. También excluye cualquier transacción con Irán sin autorización específica.
En paralelo, Washington ha aprobado otras flexibilizaciones puntuales. Entre ellas, permisos temporales para comprar crudo iraní y ajustes en normas marítimas para agilizar el transporte de petróleo.
Estas medidas buscan aliviar tensiones en el mercado global sin modificar el marco general de sanciones contra Moscú.












