El costo de vida en Estados Unidos sigue marcando el día a día de millones de familias. La presión no se percibe solo en estadísticas, sino en decisiones básicas como comprar comida o pagar la renta.
En ese contexto, crece el malestar entre los votantes, especialmente dentro de la comunidad latina, donde el impacto económico se siente con más intensidad.
La presión económica golpea con más fuerza a los latinos
En ciudades como Nueva York, muchos latinos describen una situación cada vez más difícil. Los precios de alimentos, vivienda y transporte siguen subiendo sin un alivio claro.
Según testimonios recogidos por CNN, la sensación es común en distintos hogares.
“Ahí hay casi 20 dólares y no hay nada”, dijo Esmeralda Roustand, tras salir de un supermercado con una bolsa pequeña. “Si vas a comprar comida, la comida está cara y ni hablar de la vivienda”.
Roustand trabaja como asistente en el hogar y envía dinero a su familia en República Dominicana. Sin embargo, asegura que mantener ese equilibrio se ha vuelto cada vez más complicado.
“Por más que uno quiere estirar el peso, uno no puede, porque el peso no da más”, afirmó.
Cambios en el consumo y ajustes diarios
El impacto se refleja en los hábitos de compra. Muchos consumidores optan por menos productos y eliminan gastos no esenciales.
“Antes, con 100 dólares hacías una compra y te llevabas un carrito lleno. Pero ahora, la llevas aquí en la mano”, explicó José Rosario, trabajador de un mercado en Manhattan, en declaraciones también recogidas por CNN.
Otros han reducido salidas y actividades sociales. Incluso estudiantes reconocen que deben limitar su vida diaria para cubrir gastos básicos.
“Cada mes tengo que checar si puedo comer fuera o no”, dijo Juan Galván. “Tengo que ajustar todo por lo que se está pagando”.
Inflación y combustible agravan la situación
Los datos refuerzan esa percepción. La inflación anual alcanzó el 3,8 por ciento en abril, su nivel más alto en casi tres años.
El precio promedio del combustible supera los 4,50 dólares, lo que incrementa el gasto diario, sobre todo en quienes dependen del automóvil.
El analista Michael Negrón explicó a CNN que los latinos destinan una mayor parte de sus ingresos a necesidades básicas.
“Cuando los precios de alimentos, electricidad y gasolina suben, hay un impacto significativo en las familias”, señaló.
Crece el descontento político
El malestar económico ya se refleja en las encuestas. Un 55 por ciento desaprueba la gestión económica del presidente Donald Trump.
Más de siete de cada diez critican su manejo de la inflación y los precios del combustible.
Además, el 77 por ciento de los encuestados responsabiliza directamente las políticas del gobierno por el aumento del costo de vida.
Un factor clave para las próximas elecciones
La economía se consolida como uno de los temas centrales rumbo a las elecciones intermedias.
La frustración de los votantes, especialmente en comunidades latinas, podría influir en los resultados electorales.
Sin embargo, para muchas familias, el debate político queda en segundo plano frente a la realidad diaria.
“Yo siento que la economía está cada día peor”, dijo Roustand. “Pero uno tiene que seguir comprando, porque hay que comer”.















