Mientras el déficit de combustible sigue afectando el transporte público en Cuba, la empresa estatal de equipos y aplicaciones Narciso López Roselló, perteneciente al grupo empresarial Gesime, avanza en el ensamblaje de 300 triciclos eléctricos destinados a rutas urbanas de pasajeros en distintas ciudades del país.
El proyecto forma parte de un encargo industrial respaldado por el Fondo para el Desarrollo del Transporte y vinculado al programa económico y social impulsado por el Gobierno para 2026. Según explicó un reportaje transmitido por el Canal Cubano de Noticias, las entregas se realizan de manera mensual a partir de contratos firmados durante ferias internacionales de transporte y logística.
Cada vehículo eléctrico tiene capacidad para transportar seis pasajeros más el chofer y funciona con baterías de 60 voltios y 200 amperes. De acuerdo con los especialistas, los equipos ofrecen una autonomía aproximada de 120 kilómetros por carga, suficiente para cubrir trayectos urbanos de entre 8 y 10 kilómetros.
Directivos y técnicos involucrados en el proyecto destacaron varias ventajas tecnológicas relacionadas con la seguridad vial y el ahorro energético. Los triciclos no superan velocidades de entre 40 y 45 kilómetros por hora y cuentan con iluminación LED de bajo consumo, luces intermitentes, espejos retrovisores laterales y retrovisor interior de cabina.
El Gobierno busca ampliar la movilidad eléctrica en plena crisis energética
El proyecto también incorpora alternativas vinculadas a la transición energética. Según explicaron representantes de la empresa y del Ministerio del Transporte, el objetivo es que parte de las baterías puedan cargarse mediante sistemas fotovoltaicos y “solineras”, evitando depender completamente del Sistema Eléctrico Nacional en medio de los apagones y la inestabilidad energética que vive el país.
En el propio reportaje, especialistas reconocieron que entre un 70 y un 80% de los vehículos ligeros que actualmente circulan en las calles cubanas utilizan algún tipo de tecnología eléctrica, impulsados principalmente por la escasez de combustible y el deterioro del transporte convencional.
La empresa Narciso López Roselló asegura haber ensamblado más de 1000 equipos eléctricos en los últimos cinco años y prevé ampliar esa capacidad con las 300 nuevas unidades programadas para este año.
Además de los contratos estatales, la industria también trabaja con otros actores económicos y con una MIPYME vinculada a la comercialización de triciclos eléctricos destinados a la población.
El Gobierno cubano presenta estas iniciativas como parte de una estrategia para reducir la dependencia de combustibles importados y avanzar hacia un modelo de movilidad eléctrica con menor impacto ambiental. Sin embargo, en muchas ciudades de la isla los usuarios siguen enfrentando largas esperas, falta de rutas estables y un sistema energético todavía insuficiente para sostener una expansión masiva de este tipo de transporte.














