Díaz-Canel admite que el petróleo ruso se acaba y crece la presión por la crisis energética.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró el pasado sábado que el petróleo ruso que alivió la crisis eléctrica en las últimas semanas “se agota ya en estos días” y que el Gobierno “no sabe cuándo más va a entrar combustible a Cuba”. La declaración ocurrió durante su intervención en el Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba, en La Habana, donde también dijo que la Isla estuvo “cuatro meses sin recibir combustible” hasta la llegada del barco ruso.
Según el mandatario, ese cargamento permitió “en los últimos 15 días cambiar la situación electroenergética que había en el país”, pero el alivio fue temporal. También atribuyó el corte de suministros al bloqueo sobre Venezuela y al endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos, al sostener que desde diciembre la Isla dejó de recibir petróleo y que la situación se agravó después de la orden ejecutiva del 29 de enero.
Lo que se sabe sobre el petróleo ruso
El contraste es evidente: mientras en Cuba el discurso oficial insiste en la incertidumbre, desde Rusia ya se había hablado de otro envío en camino. A inicios de abril, autoridades del Ministerio de Energía ruso confirmaron que preparaban un segundo cargamento de combustible para Cuba, después de la descarga de unas 100 mil toneladas en Matanzas, según divulgó el periodista matancero José Miguel Solís.
En esa línea, el ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, afirmó que Moscú ya trabajaba en el envío de un segundo barco con petróleo hacia la Isla. La información reforzó la idea de que Rusia buscaba sostener su apoyo energético a La Habana en medio de una crisis prolongada, aunque sin precisar fechas de arribo.
Sanciones y bloqueo
Díaz-Canel también cargó contra las nuevas sanciones anunciadas por Washington al decir que buscan “colapsar la economía cubana” y “forzar lo que ellos aspiran como cambio de régimen”. Señaló que las medidas apuntan a los sectores energético, de defensa, minero y de servicios financieros, y aseguró que todo forma parte de una agresión acumulada por más de 60 años de bloqueo.
El mandatario insistió en que la situación actual responde al “efecto acumulado” de décadas de cerco económico, al recrudecimiento aplicado desde 2019, a los efectos de la COVID y a las medidas más recientes de Estados Unidos. En su relato no hubo autocrítica: la explicación volvió a descansar por completo en la presión externa y en la falta de combustible que, dijo, golpea la vida diaria del país.













