Barcelona derrotó 2-0 al Real Madrid y conquistó LaLiga con goles de Rashford y Ferrán Torres en un clásico seguido también desde Cuba.
El FC Barcelona conquistó LaLiga tras derrotar 2-0 al Real Madrid en un clásico marcado por el duelo personal de Hansi Flick y seguido con intensidad también desde Cuba.
El Barcelona sentenció el partido muy temprano. Marcus Rashford abrió el marcador en el minuto 9 con un tiro libre directo tras una falta sobre Ferran Torres. Apenas nueve minutos después, Ferran marcó el segundo después de una jugada iniciada junto a Dani Olmo y todo el banquillo corrió a abrazar a Flick en una de las imágenes más comentadas de la noche.
El técnico alemán dirigió el clásico pocas horas después de conocerse la muerte de su padre, un golpe personal que marcó toda la previa del encuentro. La celebración del segundo gol terminó convirtiéndose también en un gesto de apoyo del vestuario hacia el entrenador.
Del lado madridista, pesaron ausencias clave como la de Kylian Mbappé y los altercados de la semana previa. El Clásico se jugó sin dos de las figuras más mediáticas de la temporada, porque Lamine Yamal tampoco estuvo disponible por lesión.
Fútbol español en Cuba
En Cuba, donde el fútbol español se sigue casi como una rivalidad doméstica, el partido volvió a dividir barrios, amistades y grupos de WhatsApp. Mucha gente siguió el clásico entre apagones, datos móviles y enlaces compartidos en Telegram para no perderse el encuentro.
La victoria reforzó el impacto que sigue teniendo el Barcelona en Cuba, donde varias generaciones crecieron viendo al club catalán desde los tiempos de Ronaldinho y Messi. Aunque las condiciones para seguir LaLiga son cada vez más complicadas por los precios de internet caro y los cortes eléctricos frecuentes, el clásico sigue dominando las conversaciones en media isla.
Para el Madrid, la derrota deja otra temporada amarga y muchas preguntas alrededor del rendimiento del equipo en los partidos decisivos. Perder la liga siempre pesa, pero hacerlo contra el eterno rival y prácticamente entregándole el título en un clásico convierte el golpe en algo todavía más difícil de digerir para su afición.














