El Gobierno cubano busca ampliar la participación de empresas privadas en los comedores del Sistema de Atención a la Familia (SAF), mientras las limitaciones del suministro estatal dificultan la alimentación de miles de personas vulnerables. En uno de los establecimientos incorporados al experimento, en La Habana, los productos entregados por Comercio apenas cubren el 10% de las necesidades de los beneficiarios.