Las denuncias sobre la venta de combustible en Cuba vuelven a encender el malestar en redes sociales. Esta vez, varias publicaciones apuntan a una presunta red de acaparamiento y reventa en servicentros de La Habana, con señalamientos sobre coleros, sobreprecios y posibles complicidades dentro del sistema.
La alerta fue difundida por Pedro Lizardo a partir de reportes recibidos en plataformas digitales, sobre todo en el grupo de Telegram Cupet Tangana. Según expuso, los usuarios aseguran que las irregularidades llevan tiempo ocurriendo y que, pese a las quejas, no perciben una respuesta efectiva.
¿Qué denuncian los usuarios?
Entre los señalamientos más repetidos aparece un nuevo mecanismo para desviar combustible. De acuerdo con la denuncia, algunos implicados estarían usando el servicio de renta de autos de turismo para acaparar gasolina y luego revenderla de forma ilegal.
A eso se suma la presencia de coleros visibles en los alrededores de ciertos servicentros. Según los reportes, estas personas cobran precios distintos según el tipo de acceso al combustible, ya sea por boleto o por turno, y hasta marcan espacios en la vía con objetos improvisados para reservar lugares.
Las imágenes compartidas muestran piedras, bloques y maderos colocados sobre el pavimento para apartar posiciones en la fila. La escena, según los denunciantes, se ha vuelto parte de la rutina en algunos puntos de venta.

Sospechas sobre la venta al mejor postor
Uno de los aspectos más delicados de la denuncia apunta a la posible complicidad de parte del personal en algunos servicentros. El señalamiento no responsabiliza a todos los trabajadores, pero sí asegura que habría empleados que permiten comprar combustible fuera del orden establecido.
Según lo publicado, quienes pagan más dinero logran acceder al producto sin respetar la cola. La denuncia incluso menciona cobros de hasta 5.000 pesos por litro en operaciones ilegales, una cifra que refleja hasta qué punto la escasez ha abierto espacio para negocios informales.
También se cuestiona la falta de claridad en la cantidad de litros que se despachan y en el número de vehículos llamados mediante la aplicación Ticket. Para los usuarios, esa opacidad facilita abusos y hace más difícil controlar lo que realmente ocurre en cada servicentro.

Malestar vecinal y falta de resultados
Pedro Lizardo señaló además que en el Consejo Popular Rampa no hay actualmente servicentros en servicio, lo que agrava la presión sobre otros puntos de venta de la capital. En ese contexto, cualquier irregularidad golpea más fuerte a quienes dependen del combustible para trabajar o moverse.
La publicación insiste en que estas conductas requieren control de las autoridades competentes, pero también vigilancia ciudadana. El reclamo central no es nuevo: los denunciantes aseguran que los hechos ocurren a plena vista y que, aun así, no ven acciones concretas.
Por ahora, lo difundido en redes refleja un clima de inconformidad creciente alrededor del acceso al combustible. En medio de la escasez, las colas y la incertidumbre, las denuncias vuelven a poner sobre la mesa un problema que muchos cubanos dicen vivir cada día.













