Gas natural en casa: la alternativa que alivia apagones y escasez. Todos los detalles a continuación, según medios oficialistas.
El regreso del gas manufacturado a varias zonas de La Habana marca un punto de inflexión en la vida cotidiana de miles de familias cubanas.
En medio de las dificultades para garantizar el suministro de gas licuado de petróleo (GLP) y las limitaciones del sistema eléctrico, este servicio emerge como una alternativa estable, económica y sostenible que podría beneficiar a unos 25 000 clientes durante el presente año.
La estrategia prioriza, en una primera etapa, a aquellos usuarios que ya cuentan con infraestructura instalada pero cuyos contratos de gasificación quedaron paralizados en años anteriores. También incluye viviendas con acceso cercano a la red y solicitudes acumuladas de la población. Este enfoque busca aprovechar al máximo las capacidades existentes y acelerar la incorporación de nuevos beneficiarios.
El impacto social de esta medida es significativo.
Muchas familias, como la de Mayda Fraguela Rodríguez, han dependido exclusivamente de la electricidad para cocinar, enfrentando apagones y limitaciones de tiempo que afectan su rutina diaria. La llegada del gas manufacturado no solo mejora la calidad de vida, sino que devuelve la estabilidad a actividades básicas del hogar.
Desde el punto de vista energético, el uso de gas manufacturado reduce la demanda eléctrica en horarios pico y permite redistribuir el GLP hacia otras regiones del país.
Además, al tratarse de un recurso que utiliza materia prima nacional —proveniente de yacimientos en la franja norte de Cuba—, disminuye la dependencia de importaciones y contribuye al ahorro de divisas.
El proceso técnico comienza con el gas natural extraído en zonas como Jaruco, que luego se transforma en aire metanado mediante un sistema de mezcla con aire atmosférico. Este producto final se distribuye a través de redes que, en algunos municipios, funcionan sin necesidad de electricidad, garantizando un servicio continuo las 24 horas.
A pesar de los beneficios, el sistema enfrenta retos, como la dependencia de piezas importadas y sustancias para detectar fugas. Sin embargo, su implementación progresiva representa un paso clave hacia la soberanía energética del país.










