Negarse a cobrar por transferencia bancaria puede salir caro en Cuba. El Ministerio de Economía y Planificación recordó que los negocios están obligados a aceptar pagos digitales, mientras crecen las quejas de clientes que no logran usar esta vía en comercios del país.
La advertencia llega en medio de un proceso de bancarización que sigue generando fricciones. Aunque las autoridades endurecen el control y abren canales de denuncia, muchos consumidores denuncian fallos con la bonificación del 6% que promocionan los bancos cubanos.
¿Qué dice la norma sobre los pagos por transferencia?
El Ministerio de Economía y Planificación reiteró en Facebook que los actores económicos deben aceptar transferencias bancarias como forma de pago. La exigencia responde a las disposiciones vigentes del Banco Central de Cuba y forma parte de la estrategia oficial para reducir el uso de efectivo.
La Resolución 111/2023, publicada el 2 de agosto de 2023, fijó un límite de 5.000 pesos por operación en efectivo entre actores económicos. A partir de esa cifra, el pago debe hacerse por transferencia o mediante otro canal electrónico.
La medida busca limitar la circulación de dinero en efectivo y facilitar el control de las operaciones comerciales. También pretende mejorar la trazabilidad de los pagos dentro del sector estatal y privado.
Multas, cierres y sanciones para quienes incumplan
El marco sancionador quedó recogido en el Decreto Ley 91 de 2024, que regula las contravenciones en el trabajo por cuenta propia, las mipymes y las cooperativas no agropecuarias.
Según esa norma, las multas van de 20 a 40 cuotas para negocios pequeños. En el caso de mipymes y cooperativas, las sanciones oscilan entre 40 y 60 cuotas. Eso puede traducirse en montos de hasta 60.000 pesos, según la gravedad del caso.
Las autoridades también contemplan medidas más severas. Entre ellas aparecen la suspensión temporal de la licencia, su cancelación definitiva y la clausura parcial o total del negocio cuando existan reincidencias o violaciones graves.
Los QR personales también están bajo la lupa
El MEP alertó además sobre otra práctica frecuente. Usar códigos QR vinculados a cuentas personales en lugar de cuentas fiscales constituye evasión fiscal, porque dificulta el control de la ONAT sobre las operaciones del negocio.
Por esa razón, el pago digital debe dirigirse siempre a la cuenta bancaria fiscal declarada por el actor económico. Ese punto forma parte de las obligaciones tributarias exigidas a quienes operan legalmente en el país.
¿Dónde denunciar si un comercio rechaza la transferencia?
Los clientes que enfrenten una negativa pueden presentar la denuncia por varias vías. Están habilitados la Línea Única del Comercio, en el 800-22624, y el Banco Central de Cuba, en el 800-22622.
También se puede escribir al correo [email protected] o comunicarse con el Departamento de Atención Ciudadana, en el 7 868 3549. A eso se suman las comisiones de bancarización en cada provincia, que atienden reclamaciones y aplican medidas a los infractores.
Según datos oficiales, más de 475 establecimientos ya han sido cerrados por incumplir estas disposiciones. La cifra muestra que el Gobierno intenta reforzar la disciplina financiera, aunque en la práctica persisten muchos problemas.
La otra queja: la bonificación del 6% no siempre llega
Mientras el estado exige más pagos digitales, muchos cubanos siguen reportando fallas con la bonificación del 6% prometida por los bancos al pagar por esta vía. Las quejas no son nuevas, pero continúan afectando la confianza de los consumidores.
Reportes de la prensa oficial en Las Tunas reconocieron resultados insatisfactorios en la aplicación del incentivo. Algunos clientes reciben el descuento y otros no, incluso cuando compran en el mismo negocio. Esa irregularidad desanima el uso de plataformas digitales.
Entre las causas mencionadas aparecen errores en el registro de negocios, fallas en la comunicación entre bancos y cambios de cuentas bancarias que dejan inactivos los códigos QR ya creados. A eso se suma otro problema: varios emprendedores deben asumir una comisión del 1,5% por cada pago recibido con tarjeta, algo que muchos consideran poco atractivo.
En ese contexto, la bancarización avanza entre obligaciones legales, sanciones y malestar ciudadano. El resultado es una relación tensa entre lo que exigen las normas y lo que realmente funciona en la calle.













