Las devoluciones de impuestos ya comenzaron a mover el consumo en Estados Unidos. Sin embargo, el efecto no está siendo tan simple como esperaban muchos analistas a inicios de 2026.
Durante los primeros meses del año, el mercado apostó por un consumidor con más margen para gastar. Había más reembolsos fiscales, expectativas de alivio en las tasas de interés y la idea de un entorno más favorable para el bolsillo. Pero ese escenario se ha ido enfriando.
Ahora la gran duda no es si llegó más dinero a los hogares, sino en qué terminará usándose. Y ahí aparece un factor clave: una parte importante de esos reembolsos podría acabar absorbida por gastos básicos, sobre todo por el alza sostenida de la gasolina.
Más dinero devuelto, pero menos libertad para gastarlo
Los reembolsos de impuestos federales son mayores este año en promedio. Aun así, ese aumento no se está traduciendo de forma automática en una ola de compras para el comercio minorista.
El problema es que el contexto económico ha cambiado. La gasolina sigue por encima de los 4 dólares por galón en promedio en Estados Unidos. A eso se suman una inflación más alta, la posibilidad de nuevas subidas de tasas y la falta de definición en torno a los aranceles.
Con ese panorama, muchos consumidores tienen menos espacio para decidir qué hacer con el dinero extra. El reembolso llega, pero no necesariamente termina en compras discrecionales.
El mercado minorista no despega al ritmo esperado
Ese giro ayuda a explicar por qué las acciones del comercio minorista no han acompañado con fuerza el avance general del mercado. Aunque el S&P 500 acumula una subida de cerca del 4 % en lo que va de año, el ETF minorista XRT ha rendido bastante menos. El ETF XLY, centrado en consumo discrecional, incluso se mantiene en terreno negativo.
Detrás de esa diferencia está la misma pregunta que hoy domina el análisis del sector: cuánto del dinero devuelto por el fisco irá a las tiendas y cuánto se perderá en gastos inevitables como combustible, alimentos o servicios.
Según el análisis citado por Bernstein, cerca del 60 % de los consumidores planea gastar su devolución en el plazo de un mes después de recibirla. Eso significa que el impacto del reembolso ya se está reflejando en los patrones de consumo.
La gasolina puede quedarse con buena parte del alivio
El impulso existe, pero podría ser más corto o más débil de lo previsto. El analista Zhihan Ma estima que dos meses más de inflación en la gasolina podrían comerse más de un tercio del reembolso adicional que antes se pensaba que acabaría beneficiando a los minoristas.
Ese cálculo cambia bastante la lectura inicial del año. A comienzos de 2026, la expectativa era que los comercios con mayor exposición a consumidores de ingresos medios y altos fueran los grandes ganadores del ciclo. Hoy, esa visión pierde fuerza.
Ganan terreno las tiendas de precios bajos
Los primeros datos de tráfico en tiendas muestran otra tendencia. Las grandes superficies, los clubes de compras y las cadenas de descuento están recibiendo más visitas, sobre todo de consumidores de ingresos bajos y medios.
En cadenas como Dollar General y Five Below, el crecimiento de visitas está liderado por personas con ingresos de entre 50.000 y 100.000 dólares. Eso sugiere que incluso hogares de renta media están buscando opciones más baratas.
En el caso de Dollar Tree, el comportamiento luce más mixto, pero la señal general apunta en la misma dirección. Los consumidores están ajustando compras y priorizando precio.
Walmart y Costco entran en el foco
Con ese cambio, varias miradas del mercado se están moviendo hacia minoristas con una propuesta más defensiva. Entre ellos aparecen Walmart, Costco y las tiendas de descuento.
La idea es sencilla. Si el consumidor recibe un reembolso, pero al mismo tiempo enfrenta gasolina cara e inflación, es más probable que busque ahorrar en cada compra. En ese entorno, los minoristas de precios bajos pueden salir mejor parados que las cadenas más dependientes del gasto discrecional.
Costco parece mantener una posición fuerte dentro de ese grupo. Pero el mensaje de fondo va más allá de una sola empresa: el dinero de las devoluciones de impuestos sí está entrando en la economía, aunque cada vez está más condicionado por la presión del costo de vida.












