Cambios necesarios en Cuba: Una economía social de mercado con cambios políticos

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Cuba necesita una transformación económica profunda, pero también un cambio institucional que la sostenga.

Esa es la idea central defendida por los economistas Pedro Monreal y Mauricio de Miranda en una nueva edición de Cuba Economic Review.

Ambos especialistas plantean que la crisis cubana no puede explicarse solo por las sanciones de Estados Unidos o por errores puntuales de política económica. A su juicio, el problema principal está en la permanencia de un modelo de planificación centralizada que ya demostró sus límites.

Una crisis que no se resuelve con reformas parciales

Monreal y De Miranda sostienen que las reformas lentas, incompletas y reversibles han fracasado en Cuba durante años. Según su análisis, ese tipo de medidas no permite recuperar la producción ni estabilizar la economía.

Los autores defienden la necesidad de construir una economía social de mercado. Este modelo combina el papel central del mercado con reglas estatales claras, protección social y garantías para la competencia.

La propuesta no elimina la participación pública, pero sí coloca a la empresa privada, cooperativa y estatal en igualdad ante la ley. También exige respeto a la propiedad privada, seguridad jurídica y menos discrecionalidad del Estado.

El mercado y el bienestar social

La economía social de mercado, según los economistas, necesita precios reales, libertad económica, competencia y protección al consumidor. También requiere un Estado capaz de corregir fallas del mercado sin controlar toda la vida económica.

Para ellos, Cuba no solo necesita producir más. También debe crear incentivos para trabajar, invertir, innovar y asumir riesgos.

El cálculo económico, los incentivos y la innovación aparecen como 3 elementos esenciales. Sin precios creíbles, sin recompensas adecuadas y sin libertad para emprender, la economía pierde capacidad de adaptación.

El cambio político como condición

La propuesta va más allá de la economía. Monreal y De Miranda consideran que una reforma real debe avanzar dentro de un Estado democrático de derecho.

Reconocen que países como China y Vietnam hicieron reformas económicas bajo partidos comunistas. Sin embargo, advierten que esos modelos no ampliaron las libertades civiles ni crearon control democrático sobre el poder.

En el caso cubano, los autores consideran que la actual dirigencia mantiene una política de “continuidad”. Por eso no esperan de ella el cambio estratégico que el país necesita.

Servicios, inflación y contracción económica

La edición también analiza la fuerte dependencia cubana de los servicios. En 2024, representaban el 82% de las exportaciones, el 80% del PIB y el 66% del empleo formal.

El informe señala que esa estructura no siempre responde a una estrategia moderna. También refleja la caída prolongada de la agricultura, la industria y la construcción.

Cuba podría aprovechar servicios digitales, profesionales, turísticos, culturales y médicos. Pero para eso necesita electricidad estable, mejor internet, transporte confiable, inversión y reglas claras.

La publicación también recoge proyecciones negativas de la CEPAL. El organismo prevé una caída del PIB cubano de 3.8% en 2025 y otra de 6.5% en 2026.

Energía, combustibles y más presión sobre la economía

El boletín menciona además el repunte de la inflación, la mala calidad de internet y el aumento de exportaciones de combustibles desde Estados Unidos hacia Cuba.

Entre enero y marzo de 2026, esas ventas alcanzaron 11.62 millones de dólares. El mayor peso correspondió a productos vinculados al diésel.

También se reportan diferencias en las cifras sobre la capacidad solar instalada en Cuba. Las estimaciones públicas varían de forma notable, lo que dificulta evaluar el avance real del programa fotovoltaico.

Otro punto relevante es la decisión de la minera canadiense Sherritt de suspender su participación directa en empresas mixtas en Cuba. La medida afecta un sector clave para las exportaciones cubanas, como el níquel y el cobalto.

Una transformación con reglas claras

El planteamiento de Monreal y De Miranda concluye con una idea central: Cuba necesita más emprendimiento, más competencia y más igualdad legal entre las distintas formas de propiedad.

Para los economistas, limitar la propiedad privada o autorizar negocios de manera discrecional no ayuda a superar la crisis. Lo necesario sería crear instituciones estables, con reglas previsibles y control democrático.


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