¿Es mejor tomar café con azúcar, con edulcorante o sin nada? Esto es lo que recomiendan los expertos y la evidencia científica actual.
Para millones de cubanos, el día no comienza hasta que llega la primera taza de café. Pero una pregunta aparece cada vez con más frecuencia entre quienes intentan cuidar su salud, controlar el peso o reducir el consumo de azúcar: ¿es mejor tomarlo con azúcar, con edulcorante o sin nada?
La respuesta de los expertos es más sencilla de lo que parece: si hablamos estrictamente de salud, el café sin azúcar sigue siendo la opción más recomendable para la mayoría de las personas.
Eso no significa que todos deban tomarlo amargo, pero sí que conviene entender qué aporta cada alternativa.
El café por sí solo tiene muy pocas calorías
El café negro prácticamente no aporta calorías. Además, contiene compuestos antioxidantes que diversos estudios han relacionado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos trastornos neurodegenerativos.
Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y asociaciones científicas internacionales coinciden en que el problema no suele estar en el café, sino en lo que se le añade.
Una cucharadita de azúcar contiene alrededor de 4 gramos de azúcar y unas 16 calorías. Puede parecer poco, pero quien toma varias tazas al día acumula rápidamente una cantidad significativa.
¿Y los edulcorantes?
Los edulcorantes permiten aportar sabor dulce con pocas o ninguna caloría.
Entre los más utilizados se encuentran la sacarina, la sucralosa, el aspartamo y la estevia.
La evidencia científica actual indica que los edulcorantes autorizados por las autoridades sanitarias son seguros dentro de los límites recomendados de consumo.
Sin embargo, algunos estudios han planteado dudas sobre su uso frecuente a largo plazo, especialmente cuando se utilizan para compensar dietas ricas en alimentos ultraprocesados o bebidas azucaradas.
Por eso, muchos especialistas consideran que pueden ser una herramienta útil para reducir el azúcar, pero no necesariamente la solución ideal para todas las personas.
Lo que recomiendan muchos nutricionistas
Cada vez más nutricionistas aconsejan reducir progresivamente la cantidad de azúcar o edulcorante hasta acostumbrar el paladar al sabor natural del café.
La adaptación suele llevar algunas semanas, pero muchas personas terminan descubriendo matices del café que antes quedaban ocultos por el exceso de dulzor.
En otras palabras: si una persona disfruta el café sin azúcar, esa suele ser la mejor opción desde el punto de vista nutricional.
Si no puede tomarlo así, utilizar una cantidad moderada de azúcar o un edulcorante aprobado resulta preferible a consumir grandes cantidades de azúcar diariamente.
¿Qué pasa con los cubanos que toman varias tacitas al día?
En Cuba no es raro que una persona tome café varias veces durante la jornada.
En esos casos, la diferencia entre una cucharadita de azúcar por taza y ninguna puede representar decenas de gramos de azúcar a la semana.
Para quienes tienen diabetes, prediabetes, sobrepeso o intentan controlar su glucosa, los especialistas suelen recomendar limitar el azúcar añadido y consultar con un profesional sanitario sobre la mejor alternativa.
La conclusión de la ciencia actual es clara: el café no es el problema. Lo que puede marcar la diferencia para la salud es la cantidad de azúcar que termina acompañando cada taza.












